La rubia aplasta los labios mientras que observa a Giovanni.
—Terminas de coger conmigo y al minuto bajas para ir a quedar con otra mujer, eso es un nivel de descaro muy grande.
< ¡Ah!, con que eso era todo>
Giovanni enfrenta a Liana con la mirada.
—¿Me estas reclamando? —la rubia pestañea reiteradas veces —. ¿Es así, Liana?
Pero la rubia no le responde, sin que se diera cuenta le estaba reclamando a Giovanni y la verdad es que no tenía derecho para hacerlo. Liana mira hacia otro lado, ahora no sabía que decir.
—Escucha, Liana…
—Tú dijiste que durante un mes ibas a tener sexo conmigo, y yo acepte, pero ahora te digo; si vas a follar con otras tías mientras lo estás haciendo conmigo entonces no estoy dispuesta a cumplir ningún trato. Si vas a coger conmigo durante un mes, entonces solo lo harás conmigo. Luego de ese mes puedes hacer lo que te dé la gana.
Sus palabras lo dejaron petrificado, únicamente podía ver a Liana hablarle con mucha seguridad. Hasta ahora era la primera mujer que le decía una cosa como esa, mejor dicho le ordena.
Y en medio de su estupefacción, ella le paso a un lado dejándolo solo en la recámara.
La rubia bajo corriendo los escalones hasta llegar a la salida y termina por abandonar la mansión de Giovanni. No quería mirar hacia atrás, le aterraba saber que él estuviera siguiéndola.
Giovanni reacciona y es cuando se percata de que Liana no estaba en la habitación.
—¿Liana? —la llama, pero en aquel lugar se siente solo soledad —. Mierda…
Se da la vuelta y sale corriendo hacia las escaleras, al llegar a la planta de abajo la rubia de la limpieza lo intercede.
—He terminado aquí abajo y…
—Ya te puedes ir.
Sale de la casa hacia el exterior mirando hacia todos lados.
—¡Liana! —la llama en voz alta —. Demonios, esta mujer…
Corre hasta su coche para ponerlo en marcha, estaba tan cabreado. Y cuando tuviera a esa rubia en sus manos se iba a enterar de lo que le haría.
[…]
Liana deja las llaves de su casa en la mesa, revisa el contestador del teléfono fijándose que tenía un mensaje. Al reproducirlo la voz de su padre la alerto; luego se tranquilizó cuando le menciona que se regresaba al día siguiente por algunos problemas con el avión de su jefe.
La rubia suelta el aliento y se encamina hasta su cuarto, cuando alguien toca su puerta. Ella se da la vuelta y ve la misma con miedo, luego escucha nuevamente los golpes y decide ir a ver quién era.
Algo desilusionada observa que era su vecino, Liana abre la puerta y le sonríe al chico.
—Hola, he pasado ayer, pero no te he encontrado en casa.
—Lo siento, estuve haciendo unas cosas.
—Pero era algo tarde cuando pase —Liana se tensó.
—Seguramente ya estaba dormida —responde rápido.
El joven asiente con una media sonrisa en los labios.
—Bueno, vengo porque quería saber si mañana querrás salir conmigo y mis amigos. No me diste una respuesta el otro día, y me gustaría…
Pero mientras su vecino hablaba ella percibe que un coche deportivo aparca en la entrada de su casa. Todo el cuerpo de Liana se tensa en el acto, no existía dudas de que ese coche era de Giovanni.
Luego ve al rubio ante ella quien hablaba sin parar, y pensó en miles de formas de correrlo, pero no se le ocurrió ninguna. Sus piernas comenzaron a temblar, puesto que sabía que Giovanni se cabrearía mucho.
De pronto recuerda que ese idiota flirteaba con esa estúpida rubia del servicio, entonces, pensó, porque ella tenía que hacer su voluntad cuando él era un maldito ligón. El hecho de que no pudiera coger con nadie más que él no decía que no pudiera tener amigos.
Así que la rubia ve a su vecino con una sonrisa amigable.
—¡Claro, porque no!
—¿En serio? —responde sorprendido el joven —. Eso es genial, puedo pasar por ti por la tarde, ¿te parece?
—Seguro…
—Bien, ya quedamos. Adiós Liana.
Cuando su vecino se marchó, ella observa el coche. Él no se había bajado del mismo así que asumió que había visto absolutamente todo, y no supo porque, pero estaba muerta del miedo.
Se queda un momento parada bajo el marco de la puerta mirando el coche, y para cuando su vecino desapareció de la vista, Giovanni salió del coche y desde donde estaba ella podía ver su enojo.
En tan solo algunos pasos el CEO llego a su casa adentrándose en la misma sin esperar que ella le diera permiso. Cierra la puerta detrás de él y la encara.
—¿Para eso te has querido regresar a tu casa? ¿Para verte con ese pendejo?
—Le dije que no me podía quedar en su casa.
—Estás mintiendo, y encima vienes y le sonríes a ese chaval.
—Yo tengo amigos, Giovanni.
—¡Pues ese no!
Ella aprieta la mandíbula, era tan pedante y manipulador.
—No es nadie para impedirme que tenga amigos.
—¿Te recuerdo el trato que tenemos? —le dice sujetándola del brazo, Liana eleva un poco más la mirada ya que Giovanni era muy alto.
—Lo recuerdo muy bien, pero no por ello voy a dejar de tener amigos.
—¡Y ya te dije que ese vecino tuyo no!
—No puede impedírmelo, y por esa razón mañana iré al cine con él. Le guste o no, además cuando se termine el mes ya no tendrás nada que ver conmigo.
< ¿Ella ha quedado con ese pendejo de mierda?>
Ahora si estaba más cabreado que antes, no soportaba el hecho de que Liana saliera con otros tíos. La verdad es que lo sacaba de sus casillas, en esos momentos estaba muy… celoso.
—Tú no iras a ningún lado con ese idiota.
—¡¿Qué dice?!
Giovanni se cala a Liana al hombro y la lleva hasta su habitación.
—Pero que estás haciendo, ¿has perdido la cabeza? ¡Bájame! —ella patalea y lo golpea por la espalda, pero este no la baja.
En cuanto entraron en el cuarto, el CEO la deja en la cama y ella intenta huir, pero Carter la sujeta por las muñecas. Busca con la mirada algo que le sirviera para amarrarla y lo encuentra.
—No me vuelvas amarrar, ni se te ocurra —la rubia le advierte, pero él hace caso omiso y termina por atarle las muñecas —. Noooo… suéltame —le dice jaloneando las ataduras.
Ni el mismo lo sabía.
Giovanni se da la vuelta para verla atada a la cama, luego detalla ese hermoso cuerpo que lo hace encender. Se encamina hasta la cama mientras que se despoja de su franela y de sus zapatos, estaba bajo la atenta mirada de Liana y eso lo encendía.
—Qué te parece si jugamos un poco…
Liana traga saliva al ver la denudes de ese hombre, era tan varonil que le alteraba los nervios. Inconscientemente muerde la carne interna de sus labios al detallar que él se acercaba a la cama y empezaba a gatear hacia ella.
Cuando llego a sus labios chupo el inferior lo que la llevo a cerrar los ojos, luego sintió que sus besos fueron descendiendo por su mentón y cuello, chupo la piel de su escote con suavidad y ternura que la hizo temblar.
¡Antes no la besaba de esa manera!, pronto fue descendiendo un poco más abajo hasta llegar a sus tetas. Las beso por encima de la tela mientras que sus manos hacían maravillas en el resto de su cuerpo.
Liana gime al concebir esos labios infernales sobre la parte de sus costillas, él la besaba tan apasionadamente, su lengua caliente lamia su piel ocasionando que todos los vellos de su cuerpo se erizaran.
—Hoy voy hacerte mía, Liana. ¡Solo mía!
Lo oye decir llevándola a tragar saliva en seco… percibe el aliento caliente de Giovanni sobre la liga de sus pantaletas y cierra los ojos esperando el mágico momento, pero no llega, él sigue bajando para besar sus muslos, rodillas y el resto de su cuerpo. El castaño se detiene en sus pies y sin asco se los chupa.
—¡Ahhhhh! —la hace gemir.
La rubia tensa el nudo de su muñeca, pero no logra liberarse. Retuerce un poco su cuerpo mientras que Giovanni sigue besándola sin parar.
—Giovanni…—clama su nombre.
Él al escucharla mencionar su nombre Y siente una punzada en su pecho, levanta la vista y nota aquella expresión de deseo en el rostro de Liana. En ese momento, el castaño se dijo que le haría el amor a esa mujer.
Libera las piernas de Liana, y luego hace lo mismo con sus muñecas. Se acomoda a un lado de ella y esta lo abraza, ambos se funden en un beso lujurioso y sin decir una palabra tocan sus cuerpos de una manera bastante diferente a la de antes.
El CEO suelta el broche del sostén de ella mientras besa su cuello, al ver sueltas sus tetas baja los labios y toma uno de ellos con su boca. Empieza a chupárselo, al mismo tiempo que ella lo sujeta de su cabello.
Las manos de Giovanni tocaban su piel suavemente, y otras veces apretaba su carne con fuerza.
—Liana, te deseo —gime contra el pezón de su teta.
Toma el mismo con la mano y lo aprieta para luego llevárselo a la boca una vez más y chuparlo con más fuerza que antes.
Él termina por subirse sobre ella, abre sus piernas con la rodilla y se cuela entre las mismas. Deja su peso sobre sus brazos para poder observar el rostro de Liana. Ella también lo ve en silencio.
Algo estaba pasando, pero no deseaba descubrir que era.
—Giovanni…
—Shhh…
Automáticamente el castaño la hace darse la vuelta quedando boca abajo, él se desprende del jogger para volver acomodarse detrás de ella. Entre abre un poco sus nalgas y desliza dos dedos desde su coño hasta el orificio de su culo.
Ella ya estaba bastante mojada.
Toma su polla por la base, masajea un poco y descubre la cabeza del mismo ya estaba babeado por Liana. Mete una almohada bajo el vientre de la rubia para elevar un poco su culo, conduce su pene hasta los labios de su vagina y presiona la cabeza contra el mismo.
Se sentía un poco más estrecha que antes y era porque mantenía cerrados sus muslos, cierra los ojos y con un poco más de presión intenta probar metérselo de nuevo.
—Joder, que bueno esta tu coño Liana.
—¡Ahhhh! Estás muy caliente y se siente apretado…—jadeo sujetándose de la almohada.
—Lo haremos aquí en tu cama para que nunca se te olvide que follaste conmigo en este mismo lugar.

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