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Secreto indecente romance Capítulo 19

Giovanni ejerce presión en sus caderas mientras va enterrando poco a poco su polla en el coño de Liana. Ella que era muy ajustada por dentro y en esa posición se había vuelto mucho más apretada, su polla entraba con dificultad, sin embargo no se detuvo.

Diviso la espalda desnuda de Liana y esas curvas tan inocentes que conformaban su cuerpo, la piel de Giovanni se erizo no más de verla en esa posición. Se extasió observando el cuerpo de Liana. La verdad es que le encantaba verla en todos los ángulos posibles.

Carter se inclina hacia ella aun con su polla dentro de su coño y comienza a besar su nuca con suavidad, los movimientos de sus caderas eran lentos al mismo compa de los besos que le daba entre el cuello y la nuca.

Sujeta a Liana por la cintura y deja su frente reposar sobre la espalda de ella mientras que entra y sale del coño estrecho de esa rubia… ella por su parte soltaba gemidos de placer, elevaba de vez en cuanto la curva de su culo para que él pudiera penetrarla mejor.

Y a decir verdad ese gesto lo encendía, Liana lo volvía completamente loco.

El CEO cierra los ojos y entre abre los labios al sentir que estaba a punto de correrse…

—Liana, ¡oh, mierda! Me vuelves loco —gime con fuerza.

La cama se había movido algunos centímetros de su lugar puesto que Giovanni empezó a darle más duro al cuerpo de ella.

La rubia se aferró al espaldar de metal de la cama mientras que Giovanni penetraba su coño como si no existiera un mañana, al principio le dolió cuando entro en ella, pero ahora ya solo sentía placer.

Sin embargo, su pene era muy grande y cada vez que cogían le dolía. No debía olvidar que él era un tipo grande y ella muy pequeña y novata… pero no por ello iba a dejar de tener sexo con él, aunque no quisiera admitirlo se había vuelto adicta al jefe de su padre y eso sí que era un problema muy serio.

Presiona el rostro contra la almohada al sentir el inminente orgasmo, llego a ella como un tornado arrasando con todo a su paso, Liana pego un grito ahogado de goce mezclado con lujuria que sucumbió sobre la almohada.

Apretó la sabana con fuerza mientras que liberaba aquel orgasmo arrasador. Pero no estuvo sola en eso, ella escucho a Giovanni jadear de placer justo cuando ella grito. Sintió como le apretó las caderas conjuntamente como su polla palpitaba dentro de ella.

Al cabo de unos segundos él se desploma sobre su espalda, Liana siente su respiración sobre su nuca y luego de eso el aroma de él la embriaga. En ese instante la rubia se da cuenta de algo preocupante, su corazón latía muy fuerte y no era porque acabase de tener sexo era porque…

Creía que se había enamorado de ese hombre.

Estar cerca de él siempre la ponía nerviosa, y todo el tiempo deseaba que la tocase, y encima estaba eso de los celos y reclamos. Liana cierra los ojos, no tenía otra explicación para esas reacciones.

Al parecer albergaba un tipo de enamoramiento hacia Giovanni. Y sí, eso le preocupaba mucho, puesto que tan solo le quedaban muy poco tiempo para seguir con esos juegos con él.

—¿Qué pasa? ¿Te he lastimado?

—No, claro que no.

—¿Entonces?

—No es nada… creo que me ha entrado un poco de sueño.

Giovanni no responde, en cambio abraza el cuerpo de Liana y se queda pensando en lo que estaban haciendo. Debía recordar que ella era prácticamente una niña para él, no podía obsesionarse tanto con esa rubia.

Su trato solo era por un mes… luego de eso, ya no la tendría solo para él; Liana seguiría con su vida y conocería a otro hombre de su misma edad con quien seguramente comenzaría una relación y ambos terminaran en…

El CEO aprieta su cintura como queriendo acapararla solo para él, es que de solo imaginar que ella haría su vida con otro le hacía hervir la sangre, y a eso es lo que le temía. No debía estar sintiéndose de esa manera con ella.

Los celos no eran buenos, para nada buenos. Su egoísmo era su mayor perdición, traga saliva y cierra los ojos. Necesitaba no seguir pensando en tantas pendejadas, Liana podía hacer lo que quisiera con su vida luego de ese mes.

—Giovanni… —la escucha decir su nombre y nuevamente su corazón se infarta —. ¿Puedo preguntarte algo?

—¿Qué? —frunce la mirada al escucharla seria.

—¿Por qué estás tan solo?

Esa pregunta hizo que el CEO suavizara la mirada, afina un poco los ojos y se mantiene en silencio.

—Lo siento, no quise entrometerme en nada personal.

—Estuve casado hace 10 años atrás —esa información la hizo abrir los ojos —. No funciono, por mi culpa… —Liana muerde sus labios y escucha en silencio—. No soy un hombre que sirva para las relaciones a largo plazo, por lo general duro con una mujer un mes. Luego ya no puedo seguir.

—¿Por qué? —Giovanni observa la mejilla de Liana.

—Soy muy egoísta Liana —Liana lo oye tragar saliva —. No le di el valor que se merece a mi ex esposa, así que ella me dejo. Duramos de casados un año, ella lo intento mucho, pero se hartó de mí. Solo soy buen amante un mes.

Liana baja la mirada al escuchar esas palabras tan frías.

—¿No lo has vuelto a intentar con nadie?

—Cuando pase el mes entre nosotros te darás cuenta de lo que digo.

—¿Cambiaras?

—Sí, es algo que no puedo evitar. ¡Así soy!

Era la verdad, ella no merecía que la engañara. Su comportamiento era algo natural, luego de un mes solía aburrirse y cambiar. Por esa razón le había dicho a ella que el trato era vigente solo un mes.

Se conocía lo bastante como para saber que luego se convertiría en otro.

—Entonces, ¿ahora solo estas fingiendo? —pregunta llena de miedo. Pero él no le responde y eso la asusta más.

—No.

La rubia ensancha la mirada y se queda inmóvil. Aplana los labios y traga saliva en seco; era muy franco.

—No soy bueno para las relaciones, es algo que ya he aceptado. Por esa razón no busco a nadie para entablar una, prefiero estar solo.

Giovanni abraza un poco más a Liana, y ella solo consigue asentir. Creía que eso era suficiente para darse cuenta de que a él no le interesaba una mujer para nada más que sexo y eso mismo es lo que le pasaría a ella.

Baja la mirada, ellos nunca iban a tener nada más; luego de ese mes todo terminaría. Sus palabras eran muy claras.

—Siento mucho lo de tu matrimonio.

—Esas cosas pasan, ¿Y porque tu padre esta solo contigo? ¿Dónde está tu madre?

—Mi madre murió, estaba muy enferma.

—Lo siento…

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