—¿He dicho algo malo? —Liana termina por preguntar en vista de que Giovanni no le dice nada.
—¡No! —pero ella siente como aprieta su cintura con fuerza —. Solo que… —Giovanni no tiene la valentía de decir nada, puesto que la realidad era que no tenía derecho alguno—. Nada…
[…]
Por la tarde, el CEO abandona la casa de Liana puesto que James había llamado anunciando que el avión había aterrizado y que estaba por partir a casa.
En lo que la rubia despide a Giovanni en la puerta siente un inmenso vacío en su interior, Liana muerde sus labios al ver su coche avanzar y baja la mirada.
—Las cosas se están saliendo de control —En eso escucha que un coche se detiene y ella levanta la mirada —. ¿Papá? —Frunce el ceño al ver a su padre bajarse de un coche.
—¡Liana! —le dice el hombre sonriente.
En ese momento ella siente como su corazón se le iba a salir del pecho, Giovanni yéndose de casa y su padre llegando. Unos minutos más de retraso y su secreto hubiera salido a la luz; la rubia respira con calma y sonríe ante la venida de su padre.
—Qué bueno verte, hija.
—Bienvenido.
Padre e hija entran en la casa, Liana se felicitó por haber dejado todo ordenado antes de que él llegara. A decir verdad, su hogar estaba impregnado del perfume de Giovanni. Suplicaba a los cielos que no hubiera dejado ningún rastro de la presencia de ese hombre.
En la hora de la cena, James le contó sobre su viaje mientras que ella recordaba como el jefe de su padre la revolcaba en su cama. Eso la hizo mirar hacia su plato, se sentía como la peor hija del mundo.
—¿Liana? —James llama su atención.
—Lo siento mucho, papá. ¿Qué decías?
—En todo el camino de regreso eh estado pensando en algo bueno para ti, ya que tengo un buen trabajo y no tenemos deudas por cancelar, pensé que podrías regresar a la universidad.
La rubia ensancha la mirada ante esa noticia, no se esperaba que su padre le dijera que regresara a la universidad. La verdad es que le gustaba la idea.
—¿De verdad, papá?
—¡Claro!, mañana quiero que vayas y preguntes lo que necesitas para ingresar.
Liana se sentía contenta por esa noticia, retomaría sus estudios y terminaría una carrera. Le entusiasmaba poder asistir a la universidad y llevar la vida de una chica normal. Sonríe abiertamente a su padre, las cosas estaban mejorando.
[…]
—¡¿Qué tu estas dónde?! —el CEO se pone en pie dejando a un lado las carpetas que debía firmar, frunce el ceño mientras sujeta el teléfono con fuerza.
—¿Por qué tienes que gritar? —le dice Liana del otro lado de la línea.
—¿Qué demonios estás haciendo en la universidad?
La sangre de Giovanni hervía, los latidos de su corazón palpitaba tan rápido que el líquido vital de su cuerpo llego muy rápido a su cerebro y este le iba a explotar. Esa mañana quiso llamar a la rubia para saber qué diablos estaba haciendo y resulta que ella se había ido a la universidad.
La joven comenzó a contarle sus planes mientras que él cada vez apretaba la mandíbula. Iba romper sus dientes si continuaba en esas… Liana termina de contarle todo y es cuando él cierra los ojos para picarse el puente de su nariz.
—¿Te vas a inscribir en la universidad? —hace una expresión de mal gusto aun cuando ella no lo estuviera viendo.
O sea, no le molestaba que ella quisiera sacar una carrera y terminara siendo una profesional, es más apoyaba el hecho de que deseara superarse, pero maldita sea, estudiar en la universidad significaba que iba a estar rodeada de un montón de chicos de su edad.
Frunce los labios al pensar que ella podía ser seducida por una bola de pendejos de mierda que no eran buenos para ella.
—¿Giovanni? —La voz de ella lo saca de sus pensamientos celosos.
—¿En qué universidad estas aplicando? —pregunta seriamente.
Ella le menciona el nombre y de inmediato él sabe cuál es, era una institución bastante popular lo que lo hace cabrear más de lo que ya estaba.
Sin decir una palabra el CEO cuelga la llamada y sale disparado hacia la puerta, no miró hacia ningún lado…
[…]
Liana observa el teléfono fijándose que la llamada se cortó, pero no le da mucha importancia, Giovanni era un hombre ocupado. La joven se adentra en la institución con la finalidad de encontrar un cupo.
Al cabo de una hora, la rubia sale de la universidad con una sonrisa abierta. Podía comenzar a estudiar, lo había logrado, aunque le faltasen algunos papeles, pero eso no importaba.
—¿Liana? —la voz de su vecino la hizo dar un respingo —. ¿Qué haces aquí? —el chico le sonríe, para luego besar su mejilla desprevenidamente.
—Vine a conseguir plaza en la universidad.
—¿En serio?
Su vecino la toma de la mano y le sonríe.
Giovanni observaba cada movimiento de ese chico, desde que Liana abandono la institución él la estaba al tanto de los pasos de la rubia hasta que ese pendejo de mierda apareció en el camino de su chica.
El CEO frunce el ceño mientras aprieta el volante del coche con fuerza, luego muerde sus labios y afina la mirada. En cuanto diviso que ese muchacho beso la mejilla de Liana sin su permiso no lo soporto más.
El castaño se bajó de coche y camino con pasos firmes hasta la entrada de la universidad, siendo el centro de atención de las mierdas de todas esas chicas avanzo directo hasta donde estaba Liana hablando con ese idiota.
De pronto ve como él le toma la mano y le hace encender la sangre.
—¡Que maldito! —apresura el paso.
—Me alegra mucho de que vayamos a estudiar en la misma universidad, así podremos vernos más seguido y quizás poda…
Pero las palabras del vecino fueron interrumpidas por el jalón que Giovanni le hizo a Liana. El castaño separo la unión de las manos de los jóvenes e hizo que ella retrocediera algunos pasos lejos.
—¡Giovanni! —Liana menciona su nombre son asombro.
—¿Qué se te ofrece muchacho? —le habla directo al rubio que lo miraba expectante.
—¿Usted no es el del banco?
—Esa mierda no te importa, ahora lárgate de aquí.
—Pero… Liana…
—Giovanni, ¿Qué es lo que sucede? —ella le susurra.

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