Giovanni conversaba con algunos de sus corredores de bolsa, su fiesta de cumpleaños había comenzado hace mucho y él ya había recibido muchas felicitaciones. Una mesa específica había sido asignada solo para sus obsequios, pero a él solo te interesaba un solo regalo.
Y ese no había llegado todavía… ya se sentía impaciente por la ausencia de Liana, se preguntó si ella de verdad asistiría con su padre a su fiesta de cumpleaños. No le había comentado nada de que cumplía año, así que esperaba que se apareciera.
De lo contrario iría personalmente a sacarla de su casa, esa fiesta lo tenía sin cuidado para ser sincero. Miraba hacia la puerta muchas veces esperando que ella entrara, pero lo hacia todo el mundo menos Liana.
Toma un poco de su bebida y hace el intento de prestar atención a la conversación de sus empleados, pero le resultaba imposible… su bebida ya se estaba terminando, y cuando pensó en tomar otro trago, de soslayo echa un vistazo y se fija en la presencia de una rubia de pronunciadas caderas.
El CEO se le queda mirando a Liana quien llegaba al lado de su padre, en ese momento él obvio a todo el mundo, solo tenía ojos para ella… llevaba puesto un hermoso vestido que acentuaba sus caderas, y ese escote le producía escalofríos en todo el cuerpo.
Giovanni coge un trago y se lo bebe en un solo sorbo, frunce los labios al mismo tiempo que hace amago de ir hacia ella y es cuando se da cuenta de quien venía detrás de ella… era el maldito del vecino.
El castaño aprieta la mandíbula al detallar la presencia de ese idiota, ¿Qué demonios estaba haciendo en su fiesta?
—¡OH! Allí está el señor Carter, vamos a ir a saludarlo hija.
Nerviosa, Liana sigue a su padre directo hasta donde estaba el CEO con expresión seria. Ella se había percatado de su presencia no más al entrar dándose cuenta de que por su expresión ya estaba más que cabreado.
Muerde la carne de sus labios al ver que se aproximaban hacia Giovanni. Ella observa sus penetrantes ojos azules y siente pavor y a la vez excitación. El simple hecho de saber que él estaba muerto de los celos por la presencia de su vecino le encendía la sangre.
—Señor Carter, feliz cumpleaños —James le tiende la mano con fuerza, Giovanni hace lo mismo mostrándose serio.
—Muchas gracias por venir, James. Veo que vienes bien acompañado.
—Sí, he venido con mi hija y un vecino. Espero que no le importe, señor.
—¡Por supuesto que no! —responde apretando la mandíbula con fuerza.
Pero por dentro estaba muerto de los celos, la ira lo estaba consumiendo por dentro. Luego le echa un vistazo a Liana quien no lo estaba mirando y eso lo enfurecía un más.
—¡Sean bienvenidos!
—Muchas gracias…
Las tres personas pasaron a un lado de él, y para cuando el vecino paso por el frente ambos se miran fijamente. Era claro que ese chico le estaba haciendo la guerra con Liana, su disposición a quitársela a como diera lugar era firme.
Los ve alejarse y el vuelve la vista al frente.
[…]
Liana trataba de no despegarse de su padre y mucho menos quedarse sola con su vecino. Giovanni no le quitaba los ojos de encima, era como si lo sintiera respirarle en la nuca. Así estuviera rodeado de muchas personas él no le quitaba los ojos de encima.
A veces lo pillaba mirarla desde lejos y eso la hacía sentirse excitada, sus bragas estaban muy húmedas y no entendía cómo es que podía mojarse con tan solo una mirada de ese hombre. Mira de soslayo fijándose que él tomaba un sorbo de su copa sin quitarle los ojos de encima.
Todos los vellos de su cuerpo se erizaron e inmediato aparto la mirada.
—Hija, iré a conversar con unos colegas, disfruta de la fiesta.
—No, papá, no…
—Vamos a bailar, Liana.
Su vecino salió a relucir para empeorar su situación.
—Vamos, es una fiesta, bailemos un poco —el joven la toma de la mano arrastrándola al centro de la celebración donde muchas parejas bailaban.
—No tengo muchos ánimos de bailar, de verdad —le dice con nervios.
Pero el joven la ignora y termina por tomarla por la cintura para estrecharla contra su cuerpo. La cercanía de ese muchacho la puso muy nerviosa, y como le estaba dando la espalda a Giovanni más temor sentía.
—Tu papá ha sido muy generoso al invitarme, la verdad es que me dio gusto que lo hiciera porque así podía compartir un poco contigo.
—Lamento todo esto, de verdad, pero no quisiera que te hicieras ideas de esta invitación. Mi papá solo está siendo amable contigo.
—¿Eso qué significa?
—Es que no deseo que te ilusiones conmigo, tú y yo somos amigos. La verdad es que no se si estoy haciendo congruencias, pero quisiera que las cosas estuvieran claras entre nosotros.
Liana observa como su vecino guarda silencio, pero luego sonríe.
—Claro que somos amigos, tienes que saber que no hace mucho comencé a salir con una chica. Y le he hablado de ti como mi amiga, así que puedes estar tranquila. Al principio si me intereso tener algo contigo, pero te digo que puedes estar tranquila, seremos amigos.
—¡Cielos! —Ella suelta el aliento—. Me da gusto saber que pienses igual que yo.
—No te angusties.
La rubia se sentía un poco más aliviada ahora que su vecino y ella habían aclarado los asuntos podía respirar con calma. Pero la presencia de Giovanni seguía torturándola, ese hombre la estaba viendo desde donde estuviera metido, podía sentir su fuerte mirada sobre ella.
—Creo que tengo que ir al baño —un poco tensa, Liana se separa de su vecino alejándose rápidamente de él.
Con la mirada empieza a buscar a Giovanni, pero no da con él. Se preguntó dónde estaría metido, sin embargo había mucha gente y le era imposible ver con claridad… al dar algunos pasos lejos de la multitud el cuerpo de Liana es jalado lejos de todos.
Sus labios son cubiertos por una enorme mano mientras que otra mano envolvía su cuerpo. Ella ensancha la mirada al ver la feroz mirada de Giovanni. Sus ojos se habían vuelto muy oscuros y su mirada era intensa y peligrosa.
Él la había arrastrado a lo que parecía como un armario, estaban rodeados de cosas del aseo.

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