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Secreto indecente romance Capítulo 8

Su padre se fue muy temprano al día siguiente, se le veía muy contento y Liana también lo estaba, bueno, aunque fuese solo un poco. Sabía que su deuda apenas comenzaba…

Quedo de acuerdo con su papá que no la llevaría más al trabajo ni estaría al pendiente de ella, la idea era que no descuidara su empleo, le estaba costando mucho como para que lo volvieran a echar.

Una vez que él se marchó, la joven soltó el aliento y media hora después alguien toca la puerta. Ella se sobresalta, pero luego reacciona, no podía estar con los nervios de punta no estaba haciendo nada malo en casa.

En esos momentos debería de estar trabajando, pero tuvo que renunciar, puesto que si a ese hombre le daban ganas de cualquier locura a cualquier hora no podía dejarlo embarcado. Se encamina hasta la puerta y al abrirla ve a su vecino parado en la misma.

—Hola Liana —la saluda el rubio de facciones bastantes atractivas —. Vi a tu padre salir y no te vi ir con él hacia la estación, ¿estás enferma?

—Hola, no claro que no —ella sonríe un poco para ser amable.

Ese chico siempre estaba en todos lados, estudiaron juntos en el colegio, pero él siguió el camino a la universidad mientras que ella no pudo hacerlo. Sin embargo, el seguía muy al pendiente de ella como cuando estaban en el colegio.

Por un tiempo le llamo la atención, pero con tantos problemas en su casa ya ni a eso le daba importancia.

—¿Qué se te ofrece? —pregunta para salir rápido de esa visita.

—Bueno, me preguntaba si te gustaría salir conmigo al cine. Bueno, vamos algunos amigos y quería saber si este saba…

—Buenos días, ¿interrumpo algo?

Liana estaba tan concentrada en la conversación con su vecino que no se percató de que el jefe de su padre estaba ingresando en su propiedad.

La rubia levanta la mirada toda estupefacta y se pregunta cómo es que pudo pasar por alto la llegada de ese monumento de hombre a su casa, si no pasaba desapercibido en ningún lado.

Pestañea reiteradas veces observando cómo se le quedaba mirando a su pobre vecino que ni le llegaba por lo hombros. En ese instante todo el cuerpo de ella reacciono, y nuevamente su coño comenzó hacer fiesta, ¿Qué diablos era eso?

—¿Quién es usted? —pregunta el joven vecino.

—Me envía el banco, he venido a hablar con la familia Parker —Liana ensancha la mirada.

—Sabes, tengo que hablar con el señor, ¿podemos conversar otro día? ¿te parece?

—¡Claro! —dice frunciendo el ceño —. ¿Todo está bien? —susurra muy junto a ella lo que la pone más nerviosa de lo que ya estaba.

—Tengo asuntos importantes que atender, señorita. ¿Podemos conversar? —Giovanni insiste al ver que ese chico no se largaba.

Liana observa los potentes ojos azules de Giovanni y sintió pavor, baja la mirada y despide a su vecino lo más rápido posible, luego de eso deja entrar al jefe de su papá.

En lo que cierra la puerta, Giovanni hace girar el cuerpo de Liana violentamente para pegarla contra la misma puerta. Nota la cara de sorpresa en su rostro, y eso lo enfurece aún más.

—¿Qué es lo que le pasa?

—¿Crees que puedes jugar conmigo? Llego aquí y te encuentro hablando con ese pendejo, ¿Cómo crees que me iba a poner?

Es que estaba tan cabreado, cuando aparco el coche frente de la casa de ella al primero que vio fue al idiota de ese chico hablando muy tranquilo con ella; pero eso no fue todo, cuando se acercó le oyó decir que la estaba invitando al cine.

“al cine”

¡¿Qué clase de mierda de invitación era esa?!

Aprieta la mandíbula con fuerza al ver el rostro de Liana, lo primero que le había dicho; nada de flirtear con otros y allí estaba conversando con un chiquillo de mierda que ni a los tobillos le llega.

—Yo no estaba haciendo nada malo —se defiende tratando de alejarlo, pero no lo consiguió.

—No parecías querer correrlo de aquí.

—Es mi vecino desde que éramos niños, no lo iba a echar así como así.

—Pues no te quiero ver otra vez hablando a solas con él —Giovanni la sujeta del mentón —. ¿Eso lo puedes entender?

< ¿Pero qué le pasa a ese sujeto?>

Se dijo mentalmente.

—Sí, ya sé que no quiere que nadie le robe mi virginidad. ¡Eso me queda claro! pero cuando esto termine yo podré salir con quién yo quiera, espero que eso lo pueda entender usted.

Tensa la mandíbula, era una rebelde… así que hace lo primero que le dictan sus instintos, toma a Liana por las caderas cargándosela al hombro, da la vuelta y se dirige hasta lo que parecen ser habitaciones.

—¿Pero qué rayos está haciendo? Bájeme de inmediato —se queja golpeando la espalda de él.

Giovanni la ignora y abre la primera habitación, al ver que era de color lila supo que era la recámara de ella, ingresa y cierra la puerta, luego de eso la lanza sobre la cama al mismo tiempo que ella rebota.

—¿Perdió la cabeza? Esta es mi casa, mi padre puede…

—Tu padre tiene que estar trabajando en estos momentos, y más le vale que no deje el trabajo tirado por venir a verte, de lo contrario no abra terceras oportunidades —la interrumpe quitándose el saco.

—¿Qué hace?

Liana observa como ese hombre se quita el saco al mismo tiempo que la mira con expresión de morbo, la joven recoge un poco sus piernas al presentir lo que continuaba luego de eso.

El CEO huele el centro de su vagina y se deleita con su aroma, pasa la lengua como degustando la entrada y luego relame sus labios. Follarse a una virgen era una experiencia única. Esa chica valía cada maldito dólar gastado.

La sujeta por el culo y empieza a lamer desde su ano hasta la protuberancia de su coño, la sentía tensarse, sus piernas estaban muy rígidas y su vientre también. También oía como intentaba quejarse, pero no conseguiría soltarse.

Sonríe y luego con la boca sujeta los labios vaginales, los jala con un poco de fuerza seguidamente le mete la lengua en el orificio de su coño y penetra su cuerpo con la misma. Estaba muy caliente por dentro y bastante húmeda.

Retira su lengua y le mete uno de sus dedos, su coño era tan estrecho que le apretaba el dedo. Lo que le daba una buena idea de cómo sería cuando le metiera su miembro hasta el fondo.

Masturba a Liana con el dedo al mismo tiempo que chupa su clítoris. Ella movía un poco sus caderas hacia su boca, y eso decía que lo estaba disfrutando.

Sigue con su trabajo de chuparle el coño hasta que siente y ve como un fluido blanquecino brota de su abertura. Giovanni saca el dedo de su interior y se lo lleva a la boca para lamerlo, luego vuelve a los labios de su vagina y le succiona todo.

Al dejarla limpia, levanta la mirada y la ve respirar con fuerza. Estaba completamente desnuda ante él, todo su cuerpo era una jodida belleza.

Se cuela entra sus muslos temblorosos le saca la mordaza y la besa, para hacerle sentir su propio sabor mientras que la besa. Pero mientras que hace aquello, él frota su polla contra su vagina abierta y mojada.

Liana responde al beso de Giovanni, se daba cuenta que cada vez que la besaba como que mejoraba para responderle, ya no besaba con tanta torpeza. Y ese sabor que yacía en la lengua de ese hombre le gustaba, era como si la alterara aún más.

—¿Te ha gustado no es así? —ella lo ve con un poco de vergüenza —. No seas tímida, responde.

—Nunca había experimentado nada de esto.

—Eso ya lo sé.

Responde aflojando los nudos de sus manos, ella se sienta y lo mira cómo se pone en pie para tomar su saco.

—Pensé que tendíamos sexo.

—Me gusta jugar Liana, todo a su tiempo —sonríe poniéndose el saco, luego saca un sobre —. Toma, ya esta paga la hipoteca de la casa. Ya no tienen por qué irse de este lugar.

Ella mira el sobre con enormes ojos, ¿eso era todo? ¿Había saldado la deuda por fin?

—¿Toda?

—No deben un solo centavo, ahora eres tú la que me debe a mí.

El corazón de la joven empieza a palpitar con fuerza, ¿Qué era esa sensación? Debía recordar que no le convenía albergar ningún tipo de sentimientos por el jefe de su papá, puesto que él solo buscaba sexo.

Su unión se debía únicamente a un trato de dinero y sexo… fuera de eso, él era un hombre muy grande para ella, que le iba a estar interesando salir en serio con una chica de apenas 19 años.

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