Capítulo 13
Él dudó, tembló, respiró... y al final habló.
—Mi madre... está enferma. Necesita una operación... y el costo de estadia del hospital suman alrededor de 10 mil dolares o eso es lo que creo. Yo... no puedo pagarla. Por eso tomé este trabajo. Me recomendaron porque necesitaban personal rápido... Yo solo quería ayudarla.
10 mil dolares Para mí, para mi familia... ese monto nunca fue un problema.
Para él, era la condena de su madre.
Me acerqué un poco más.
—Si eres leal... no solo pagaré esa operación.
Trasladaré a tu madre a un hospital privado... uno de verdad. Tendrá la mejor atención posible.
Me miro con esperanza —Haré todo lo que usted diga, señora —susurró con voz firme—. Todo.
—Perfecto, pero si me traicionas, atente a las consecuencias —dije.
El asintio asustado.Me levanté.
—Por ahora nadie debe saber que eres mi aliado.
—Sí, señora.
—Quiero que vigiles a Rebeca. TODO lo que haga, lo que diga, lo que ordene. Y quiero que esa empleada basura NO vuelva a acercarse a mi habitación.
—Entendido.
— Ahora tengo que pensar en algo —quede pensativaSantiago me observaba, se notaba que queria decrime algo —Señora... —dijo con timidez—, ¿por qué no le pide el divorcio al señor Martín o porque no lo denuncia?.... Después de lo último que le hizo...
tendria que hacer pagar por eso Me detuve en seco y lo miré.
—¿Lo último... que me hizo? —pregunté—. ¿Qué fue lo último?
Santiago me miro confundido, como si no supiera si debía decirlo.
—Lo.... de la piscina —respondió con cautela.
—¿Qué... de la piscina? —pregunté Él frunció el ceño, confundido.—¿No... lo recuerda?
Tuve que pensar rápido.
—Después de la caída... no recuerdo todo con claridad —mentí—. Dime exactamente qué pasó.
Santiago respiró hondo y empezó a hablar, mirando al suelo —Fue antes de que fueran al cumpleaños de la señora Rebeca... El señor Martín y la señora Rebeca ya estaban listos con los niños para ir a la ceremonia —empezó—. Usted llego enojada y se encerro en su habitacion, el señor intento entrar pero usted le grito que la dejara en paz, los niños como siempre diciendole cosas hirientes, al final se fueron los 4 como si fuesen una familia, vestidos elegantes para la fiesta de la seño —se interrrumpio— Rebeса Santiago continuó:
—Después de un rato, usted bajo y me llamó. Me pidió que la llevara a la ceremonia. Se veía cansada, como si hubiera llorado toda la tarde. La ropa, el maquillaje... todo se veía como si hubiera pasado algo y Yolanda intentó impedir que saliera, pero usted la enfrentó... y me ordenó que la llevara igual.
—En el auto... —siguió él— usted iba llorando, maldecia al señor martin, a ambos. Yo no entendí a qué se refería... pero usted repetía que "todo era mentira"... y que "ya no mas" Mi pecho se heló.
El matrimonio.


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