Entrar Via

Yo tomaré tu lugar romance Capítulo 15

Resumen de Capítulo 15: Yo tomaré tu lugar

-¿Quién diablos te crees para botar las cosas de
Rebeca?-tronó cruzando la habitación en dos
pasos
Me puse de pie de inmediato y por un segundo,
solo un segundo, me quedé congelada porque las
palabras del abogado seguían retumbándome en la
cabeza, mató a mis padres, me mató a mí y ahora
va por Melanie
Lo miré en silencio completamente atónita por esa
verdad que acababa de encajar y esa quietud lo
enfureció aún más
-¡RESPONDE!-gritó avanzando hacia mí
La rabia me subió desde el estómago hasta los ojos
y tiré el cuaderno de Melanie al suelo con fuerza
mientras caminaba hacia él
-¿Y tú quién te crees para gritarme? -le escupiesta es mi casa, la casa que mi padre me regaló,
está a mi nombre, ¿qué derecho tiene ella de pintar
lo que se le antoje?

Martín abrió la boca para responder pero Yolanda,
la maldita entrometida, se adelantó

-Señor, yo le dije que esta señora está loca, que
no respeta nada, mire lo que ha hecho, nunca
respeta a la señora Rebeca
-¿Quién te pidió tu opinión? -le solté con
desprecio
-Eres una desagradecida, Melanie -soltó Martíntodo lo que tienes es por nosotros, Rebeca trata de
ayudarte, de arreglar tu desastre y tú la humillas,
¿qué clase de mujer eres?

Yolanda aprovechó el momento para añadir más
veneno
-Señor, esta mujer está fuera de control, la señora
Rebeca no merece esto, desde que llegó se hace la
superior, siempre se cree más que la señora
La miré con un odio tan puro que hasta retrocedió
-Tú cállate, empleada de quinta -le gruñi
Los niños empezaron a hablar al mismo tiempo con
ese tono venenoso que habían aprendido bien
-Papá, pégale, dale una lección, mamá es mala,
siempre es mala -me miro- ojalá no fueras
nuestra mama.

Volteé hacia ellos.

-Sí, ojalá no fuera su madre -dije con una frialdad
que hasta a mí me sorprendió- porque si lo fuera,
créeme, no tendría hijos como ustedes
El silencio cayó como un golpe seco y Rebeca dio
un paso adelante con esa voz falsa que tanto
odiaba.

-Yo... yo solo quería ayudar -susurró mirando al
suelo como si estuviera a punto de llorar- nunca
pensé que me odiaras tanto, Melanie...

-Ya cállate -la corté de golpe- deja de fingir, solo
los imbéciles creen ese teatro barato
Martín explotó y alcancé a verle la mano venir pero
no tuve tiempo de moverme
La cachetada fue tan fuerte que sentí el oido
zumbar y la cabeza me giró hacia un lado y aun así
me quedé quieta respirando despacio antes de
levantar la mirada con un odio frío y directo y en
ese instante lo vi detrás de su hombro a Santiago
con el celular oculto grabando todo sin que nadie lo
notara.

-Eres una vergüenza ¿cómo te atreves a hablarle
así a Rebeca? ella vale más como mujer que tú en
toda tu miserable vida, siempre has sido inútil
insegura una carga ni siquiera sirves para ser
madre.

Rebeca bajó la mirada fingiendo tristeza mientras
Yolanda, como una hiena, metía más veneno
-Es cierto señor, la señora Rebeca ha dado todo
por ella y esta desagradecida la trata como basura,
yo que usted ya la hubiera botado de esta casa
hace años
Levanté la vista hacia Yolanda y no dije nada, solo
la miré con un odio tan intenso que incluso
retrocedió un paso
Martín me tomó del cuello con fuerza
-¿Ahora sí vas a aprender? ¿o quieres que te
enseñe de nuevo? ¡responde! ¿quién manda aquí?

Me aferré a su muñeca intentando respirar
-M-Martín... me duele... por favor... -tosí ahogada
- s-suéltame...

-¡Te callas! -apretoó más- ¡pide disculpas! -me
empujó contra la pared mientras el aire se me
escapaba y la visión se me nublaba un segundo
-¡Pégale más papá! ¡se lo merece! -gritó uno de
Apreté los dientes sintiendo la humillación como
fuego pero necesitaba esto necesitaba que todo
quedara grabado y por eso cerré los ojos y solté el
aire
-P-perdón... -susurré- perdón a todos...

Martín aflojó un poco el agarre sin soltarme del
todo
-Y más te vale no volver a desafiar a Rebeca ¿me
oyes? porque la próxima Melanie... Ia próxima no te
levantas
Yo bajé la mirada dejándole creer que había ganado
mientras Rebeca se cruzaba de brazos disfrutando
cada segundo
Martín me soltó bruscamente y caí de rodillas con
las manos temblando por la presión en mi cuello
-A partir de hoy te quedarás encerrada dos meses
-dictó sentencia- sin salir sin opinar sin molestar
ya verás cómo aprendes
Martín ya estaba girando para irse cuando extendí
la mano y agarré la basta de su pantalón
-Martín... -mi voz salió rota casi irreconocible
no... no me encierres por favor necesito salir... mi
hermana acaba de morir...

Eso lo detuvo en seco y se quedó rígido antes de
voltearse lentamente
-¿Catalina... murió?-preguntó confundido
Tragué saliva dejando que las lágrimas me llenaran
los ojos en el momento exacto
-Si... -susurré- sí murió... y no tengo a nadie...

no tengo a nadie más... solo a ti
Solté la tela de su pantalón y me incorporé con
torpeza tambaleándome y di dos pasos hacia él
antes de lanzarme contra su pecho abrazándolo sin
pensarlo demasiado
Sentí cómo su cuerpo se tensaba por completo
porque no se lo esperaba nadie en esta casa
esperaba que Melanie actuara así y yo me aferré a
él como si dependiera de su aire
-No me siento bien... -murmuré contra su camisa
- no puedo con esto... y tú... tú eres lo único que
me queda
Levanté la mirada lentamente con los ojos grandes
llenos de lágrimas como un cachorro herido
-¿Cómo quieres que no esté celosa? -mi voz
tembló suave perfecta- ya no me ves ya no me
hablas ya no me tocas ella tiene toda tu atención y
yo qué soy qué esperas que sienta
Martín me miraba como si no reconociera quién
tenía enfrente, una mujer frágil,dependiente,
necesitada de él en todo, justo lo que un hombre
como él encontraba irresistible hipnótico
-Y además... -di un paso atrás limpiándome las
mejillas- me quedé sin nada ella botó mis cosas
las cosas que tú me regalaste -mi voz se quebró
de forma calculada- cómo no quieres que me
enoje no significan nada para ella pero para mí sí
son las cosas que tú me regalaste
Vi cómo Rebeca apretó los dientes porque ese
detalle sí le dolió
Martín frunció el ceño y giró hacia Yolanda y luego
hacia Rebeca
-¿Botaron sus cosas? -su tono ya no era firme,
era frío, tan frío que hasta el aire del pasillo pareció
detenerse
Yolanda abrió la boca buscando palabras, Rebeca
también, pero yo me adelanté temblorosa, llevando
las manos al pecho como si realmente estuviera
herida.

-Yo... yo entiendo que Rebeca es tu favorita -su
nombre me salió suave, lastimado-, y entiendo
que yo ya no significo lo mismo, pero ¿cómo
quieres que me sienta si ella entra a mi habitación
como si fuera la dueña? dijo que aquí manda ella...

más que tú
Rebeca palideció al instante, ese golpe fue directo,
y Martín la miró con una sombra de duda mientras
yo bajaba la cabeza, llorando justo como debía
-Yo te amo, Martín... -susurré apenas-, aún te
amo... ¿es tan terrible eso? ¿aún me amas, verdad?

¿o ya no?

-¿Quién diablos te crees para botar las cosas de
Rebeca?-tronó cruzando la habitación en dos
pasos
Me puse de pie de inmediato y por un segundo,
solo un segundo, me quedé congelada porque las
palabras del abogado seguían retumbándome en la
cabeza, mató a mis padres, me mató a mí y ahora
va por Melanie
Lo miré en silencio completamente atónita por esa
verdad que acababa de encajar y esa quietud lo
enfureció aún más
-¡RESPONDE!-gritó avanzando hacia mí
La rabia me subió desde el estómago hasta los ojos
y tiré el cuaderno de Melanie al suelo con fuerza
mientras caminaba hacia él
-¿Y tú quién te crees para gritarme? -le escupiesta es mi casa, la casa que mi padre me regaló,
está a mi nombre, ¿qué derecho tiene ella de pintar
lo que se le antoje?

Martín abrió la boca para responder pero Yolanda,
la maldita entrometida, se adelantó

-Señor, yo le dije que esta señora está loca, que
no respeta nada, mire lo que ha hecho, nunca
respeta a la señora Rebeca
-¿Quién te pidió tu opinión? -le solté con
desprecio
-Eres una desagradecida, Melanie -soltó Martíntodo lo que tienes es por nosotros, Rebeca trata de
ayudarte, de arreglar tu desastre y tú la humillas,
¿qué clase de mujer eres?

Yolanda aprovechó el momento para añadir más
veneno
-Señor, esta mujer está fuera de control, la señora
Rebeca no merece esto, desde que llegó se hace la
superior, siempre se cree más que la señora
La miré con un odio tan puro que hasta retrocedió
-Tú cállate, empleada de quinta -le gruñi
Los niños empezaron a hablar al mismo tiempo con
ese tono venenoso que habían aprendido bien
-Papá, pégale, dale una lección, mamá es mala,
siempre es mala -me miro- ojalá no fueras
nuestra mama.

Volteé hacia ellos.

-Sí, ojalá no fuera su madre -dije con una frialdad
que hasta a mí me sorprendió- porque si lo fuera,
créeme, no tendría hijos como ustedes
El silencio cayó como un golpe seco y Rebeca dio
un paso adelante con esa voz falsa que tanto
odiaba.

-Yo... yo solo quería ayudar -susurró mirando al
suelo como si estuviera a punto de llorar- nunca
pensé que me odiaras tanto, Melanie...

-Ya cállate -la corté de golpe- deja de fingir, solo
los imbéciles creen ese teatro barato
Martín explotó y alcancé a verle la mano venir pero
no tuve tiempo de moverme
La cachetada fue tan fuerte que sentí el oido
zumbar y la cabeza me giró hacia un lado y aun así
me quedé quieta respirando despacio antes de
levantar la mirada con un odio frío y directo y en
ese instante lo vi detrás de su hombro a Santiago
con el celular oculto grabando todo sin que nadie lo
notara.

-Eres una vergüenza ¿cómo te atreves a hablarle
así a Rebeca? ella vale más como mujer que tú en
toda tu miserable vida, siempre has sido inútil
insegura una carga ni siquiera sirves para ser
madre.

Rebeca bajó la mirada fingiendo tristeza mientras
Yolanda, como una hiena, metía más veneno
-Es cierto señor, la señora Rebeca ha dado todo
por ella y esta desagradecida la trata como basura,
yo que usted ya la hubiera botado de esta casa
hace años
Levanté la vista hacia Yolanda y no dije nada, solo
la miré con un odio tan intenso que incluso
retrocedió un paso
Martín me tomó del cuello con fuerza
-¿Ahora sí vas a aprender? ¿o quieres que te
enseñe de nuevo? ¡responde! ¿quién manda aquí?

Me aferré a su muñeca intentando respirar
-M-Martín... me duele... por favor... -tosí ahogada
- s-suéltame...

-¡Te callas! -apretoó más- ¡pide disculpas! -me
empujó contra la pared mientras el aire se me
escapaba y la visión se me nublaba un segundo
-¡Pégale más papá! ¡se lo merece! -gritó uno de
Apreté los dientes sintiendo la humillación como
fuego pero necesitaba esto necesitaba que todo
quedara grabado y por eso cerré los ojos y solté el
aire
-P-perdón... -susurré- perdón a todos...

Martín aflojó un poco el agarre sin soltarme del
todo
-Y más te vale no volver a desafiar a Rebeca ¿me
oyes? porque la próxima Melanie... Ia próxima no te
levantas
Yo bajé la mirada dejándole creer que había ganado
mientras Rebeca se cruzaba de brazos disfrutando
cada segundo
Martín me soltó bruscamente y caí de rodillas con
las manos temblando por la presión en mi cuello
-A partir de hoy te quedarás encerrada dos meses
-dictó sentencia- sin salir sin opinar sin molestar
ya verás cómo aprendes
Martín ya estaba girando para irse cuando extendí
la mano y agarré la basta de su pantalón
-Martín... -mi voz salió rota casi irreconocible
no... no me encierres por favor necesito salir... mi
hermana acaba de morir...

Eso lo detuvo en seco y se quedó rígido antes de
voltearse lentamente
-¿Catalina... murió?-preguntó confundido
Tragué saliva dejando que las lágrimas me llenaran
los ojos en el momento exacto
-Si... -susurré- sí murió... y no tengo a nadie...

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Yo tomaré tu lugar