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Yo tomaré tu lugar romance Capítulo 22

Capítulo 22

—Seguro se escapó —rió la otra— o quizá él no sabe de tu... afición por los jovencitos Y ahí fue cuando sus miradas se clavaron en Santiago, recorriéndolo de arriba abajo con ese asco fingido, como si mi sola presencia ya fuera un chiste y él una confirmación de mi supuesta miseria —¿Este es tu nuevo entretenimiento? —preguntó una— Melanie, por favor... ¿un adolescente?, esto ya raya en lo patético ....Aunque bueno, si su amante vive en tu casa, ¿por qué tú no puedes tener otro, no? —remató la última riendo como una hiena La gente cercana volteó a vernos, curiosos, hambrientos de escándalo, y en ese instante lo entendí, entendí que Melanie había vivido un infierno social además del infierno doméstico, entendí por qué estaba rota, entendí la humillación constante que la había triturado durante años Respiré hondo, muy hondo, porque si no controlaba mi rabia me lanzaba sobre ellas y no estaba lista para quemar mi jugada todavía

—Él es mi chofer —dije finalmente con un tono tan frío que las tres dejaron de reír —¿Chofer? —repitió una, arqueando la ceja— ajá, sí, claro, ¿y también te "conduce" en tu cama?

Ya basta Me levanté despacio y las miré una por una, de arriba abajo, con la misma forma en la que ellas solían mirar a Melanie, como si fueran basura cara adornada con oro prestado —No te preocupes —le dije a la rubia— no estoy con él, no tengo tu necesidad —¿Disculpa?

—Dije —repetí inclinándome hacia ella— que para burlarte de alguien deberías empezar por ti misma Me incliné un poco más, acercando la mano hacia su cuello, señalando exactamente donde empezaba su desgracia maquillada...

—Un collar de segunda mano... ¿de verdad pensaste que nadie lo notaría?, qué patético La mujer se puso roja al instante, a punto de explotar, con ese temblor en la mandíbula que solo da la vergüenza ajena mezclada con rabia.

—¡Mentira... es original! Sonreí, esa sonrisa que duele más que una bofetada, esa que te hace sentir desnuda en plena calle.

—Sí, claro, ustedes se atreven a abrir la boca sin que nadie se los pida, la diferencia es que yo al menos sé cómo hablar sin parecer despreciable y repugnante La rubia abrió los labios para responder, pero levanté una mano con calma, como si estuviera domando a un animal rabioso.

Capítulo 22 1

Capítulo 22 2

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