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Yo tomaré tu lugar romance Capítulo 41

Horas más tarde la casa suena distinta, cubiertos chocando en la cocina, risas sueltas, pasos, puertas, la vida de siempre maquillando el desastre de la mañana...

Bajo las escaleras sin hacer ruido y camino hasta el ala donde está la oficina de Martín, la puerta está entreabierta.

Adentro está esa mocosa.

Agachada, pasando el trapeador, la falda corta pegada a las piernas, la blusa ajustada, el escote apenas disimulado, el pelo recogido en una coleta alta, era bonita, imposible negarlo...

Me quedo parada en el marco.

—¿Qué haces en la oficina de mi marido? —suelto.

Ella ni se inmuta, ni siquiera se gira del todo.

—Limpiando —responde seca—, ahora salga, acabo de trapear.

Ese tono me prende la rabia, así que avanzo igual y piso a propósito la parte que brillaba más.

Entro y la observo de arriba abajo sin disimular, me tomo mi tiempo, la mirada lenta y descarada, dejo que lo sienta, que note que la estoy midiendo...

—¿Qué hace? —dice incómoda—, le dije que no entre.

Doy otro paso, quedamos a un par de metros, ella aprieta el trapeador con fuerza.

—¿Quién te crees para hablarme así? —digo—, yo entro y piso lo que se me da la gana.

Se le encienden los ojos.

—No tengo por qué aguantar sus cosas —escupe—, salga, estoy trabajando.

Finjo perder la paciencia, camino hasta ella y la tomo del brazo con fuerza.

—Oye... —se queja soltando el trapeador—, ¿qué hace?, ¡suélteme! —¿Crees que no sé lo que haces? —le digo acercándome más.

—No sé de qué habla —se jala hacia atrás— ¡suélteme!, ¿está loca o qué?

La suelto de golpe, ella se aparta dos pasos y me

mira con asco.

—No te hagas la mosca muerta —digo con la voz baja y afilada—, ¿crees que no sé que te le ofreces a mi marido?

Abre los ojos como platos.

—¿Qué demonios dice? —respira agitada—, ¿no se tomó sus pastillas o qué?

Suelto una risa corta, sin humor.

—Conozco a las chicas como tú —murmuro—, y conozco a mi marido...

La señalo con la barbilla.

—Esa falda que llevas, que ya de por sí se te ve todo... ¿me crees estúpida?

Baja la mirada apenas un segundo hacia la falda...

lo suficiente para notarse.

—Es mi uniforme —responde elevando la voz—, el que me dieron aquí.

—Pues te lo bajas —la interrumpo—, y te cubres ese escote...

Doy un paso hacia ella.

—Ya de por sí estoy intentando recuperar a mi marido —sigo, dejando que la voz se me quiebre uu poco, como esposa cansada—, y no voy a permitir que una chiquilla como tú se interponga...

Suelta aire por la nariz, indignada —Qué ideas tan estúpidas se arma en la cabeza — escupe—, yo no me interpongo en nada, ni siquiera sé si me mira...

La miro fijo.

—Ya vi cómo te mira mi marido —miento sin pestañear—, eres justo el tipo de tipas que le gustan, no me vengas con cuentos...

Esquiva la mirada un segundo.

—Así que antes de que esto avance más —susurro —, te lo advierto... cúbrete... o me vas a conocer...

Nos quedamos en silencio un segundo.

Capítulo 41 1

Capítulo 41 2

Capítulo 41 3

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