Capítulo 45
Invade mi espacio hasta que lo tengo a un paso, tan cerca que puedo ver el rojo en sus ojos, la sombra de la barba, las arrugas de cansancio en la frente...
fingo nerviosismo, aprieto un poco más el vaso, bajo la mirada, esquivo la suya y doy un pasito atrás, lento, como si no supiera dónde ponerme, tengo que parecer una oveja que necesita protección, vulnerable, dulce, exprimir la ternura de Melanie al cien por ciento.
Martín recién entonces me toma el vaso de la mano, sus dedos rozan los míos y no deja de mirarme mientras se lo lleva a la boca, se lo toma de una sola vez, sin pestañear... da un paso más y yo retrocedo otro, la espalda casi toca el borde de la mesa.
Baja la mirada a mi escote sin una pizca de vergüenza y de golpe me toma de la cintura con ambas manos, me pega a él con fuerza, el cuerpo se me hunde contra su pecho, el olor a alcohol me golpea la cara, no solo whisky, vino, algo más...
venía cargado desde antes y esto fue el último empujón.
No lo entiendo... Melanie lo celaba y se enojaba por eso, ahora no lo celo y se queja, y luego dicen que nosotras somos complicadas...
El sigue hablando, murmurando cosas que apenas escucho, mi cabeza ya está en otra parte, en los cálculos, en la forma en que sus dedos aprietan un poco más mi cintura.
De pronto me toma fuerte de la barbilla y me
acerca más a él, la voz se le vuelve fría, amarga
-Ni muerto te daré el divorcio, ¿oíste? -escupe
El alcohol me invade las fosas nasales y me
revuelve el estómago
-¿Oiste? Eres mía -repite, sacudiéndome leve
No me deja responder, se inclina y me invade, su
boca cae sobre la mía con fuerza y por un segundo
me quedo quieta, sintiendo el ardor del alcohol
mezclado con la rabia.......Tengo que fingir que me
resisto, así que apoyo las manos en su pecho e
intento apartarlo
-Martín -murmuré, empujando- basta
No se mueve ni un centímetro, al contrario, me
aprieta más de la cintura como si temiera que me
esfumara, el gesto se vuelve más tosco, más
desesperado, sus dedos se clavan en mi espalda
mientras intento hacer fuerza otra vez y no logro
nada
Entonces cedo
Aflojo las manos y lo dejo avanzar, dejo que crea
que ganó, que por fin me quebró como siempre
quiso, que esta vez sí me rendí
Su boca baja a mi cuello y de pronto me toma de
los muslos con una fuerza que me sorprende, me
levanta del piso como si nada, mis piernas se
cierran por puro reflejo alrededor de su cintura y
me sostiene pegada a él mientras camina conmigo
hacia la habitación
Siento cómo empuja la puerta con el pie y entramos casi a ciegas, respiraciones agitadas, pasos desordenados
Una vez dentro, sin soltarme, vuelve a acercarse, yo lo agarro del pelo con fuerza fingida, tirando de él como si estuviera desesperada, mezclando la dulzura que espera con algo más salvaje que necesita ver, necesitaba que creyera que lo quería tanto como lo odiaba
Cuando la puerta se cierra, los dos nos separamos un segundo buscando aire.....ÉI me mira sorprendido, el pelo desordenado por mis manos con la sonrisa torcida
-Ahora eres ruda -jadea- eso me gusta

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Yo tomaré tu lugar