Capítulo 9
No podía creer lo que acababa de leer en el diario.
Melanie nunca estuvo casada. Todo lo que vivió...
todo el maltrato... toda la humillación... ¡Ni siquiera era la esposa legal! Encima, Martín le puso una trampa en el poder legal para impedir que se liberara.
La encerró en su propia casa. La controló. La apagó.
—Maldito desgraciado... —murmuré, sintiendo cómo me ardían las manos de rabia.
Necesitaba un plan.
El único que podía ayudarme era el mismo hombreе que gestionó mi cambio de apellido cuando me fui.
Ese abogado sabía guardar secretos.
Sabía mentir por mí, aunque debia fingir ser Melanie porque si le digo que estoy en el cuerpo de mi hermana talvez me tache de loса Tomé el teléfono. Marqué su número de memoria.
Nadar e Intenté otro. El teléfono no daba tono. Ni siquiera marcaba.
Recordé lo que decía Melanie en el diario_"Martín restringió mis comunicaciones." ¿Cómo demonios iba a contactara alguien?
—Hijo de la gran puta... —susurré.
Tenía que pensar. Tenía que actuar rápido.
En ese momento, mientras estaba pensando, escuché el picaporte moverse.
—¿Quién es? —pregunté con frialdad.
—Vengo a limpiar —respondió la empleada, con ese tono asqueroso de desprecio que ya le había escuchado antes.
Respiré hondo.
—No necesito limpieza. Vete.
Silencio.
Y de pronto, la cerradura volvió a forzarse.
Mi paciencia se quebró.—¿Qué no entiendes? ¡Te dije que no entres! —grité.
—Eso no lo decides tu —respondió la empleada—.
Voy a pasar.
Mi sangre hervió.
¿Cómo Melanie había permitido esto?
¿Cómo podía haber sido tan dócil para tolerar a esta basura tratándola como un trapo?
Me puse de pie, respiré profundo y abrí la puerta de un jalón.
La empleada estaba ahí, mirándome de arriba abajo como si fuese una cucaracha pegada a la baldosa.
—¿Eres sorda o qué? —le dije—. ¡Dije que no entres! La mujer levantó la barbilla.
—Eso no lo decides. Así que permiso.
Intentó avanzar, pero me puse frente a ella.
Miró todo: los papeles, los vestidos escondidos, las joyas familiares, todo desparramado en la habitacion Se sorprendió.
—¿De dónde sacó eso? —dijo con un tono venenoso, como si la estuviera insultando con solo existir—. Eso no estaba aquí antes. ¿Dónde lo tenía escondido?
La forma en que lo dijo... la forma en que miró las cosas como si estuvieran prohibidas...
En ese instante todo encajó en mi mente Claro.
Por eso Melanie escondía todo esto.
Por eso estaba en un doble fondo del clóset.
Por eso las joyas estaban envueltas.
Por eso el cuaderno estaba entre zapatos viejos.
Porque si lo dejaba afuera... estas ratas se lo quitaban.
Porque Rebeca y esta empleada ya habían vaciado su vida pieza por pieza.
Le robaron su ropа.
Sus joyas.
Sus recuerdos.
Y ella... ella lo escondía como podía.
Protegiendo lo único que aún era suyo.

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