C133- ¡Voy a destrozarlo con mis propias manos!
LOFT DE BRAXTON -7:45 PM
Braxton caminaba de un lado al otro del loft, sus pasos resonaban contra el piso de madera. Había recibido la llamada de Jodie esa tarde, tres palabras que le habían detenido el corazón.
"Necesito hablar contigo."
No podía creer que lo hubiera hecho.
Que después de semanas de silencio, ella hubiera dado el primer paso.
Se sentía como un niño asustado, esperanzado, pero también aterrado. Porque una parte de él, la parte que había sido rechazada tantas veces, susurraba que esto no era bueno, que Jodie lo había llamado solo para decirle que se alejara definitivamente.
Que iba a renunciar. Que se iría de la ciudad.
—Ok, Braxton. Es suficiente. No pienses en eso.
Bebió un trago de vodka directo de la botella y el líquido quemó su garganta, volvió a caminar, ya casi como un alma en pena.
Entonces escuchó la clave en la cerradura, se detuvo y el corazón le dio un vuelco.
La puerta se abrió y ahí estaba ella.
Jodie.
Su Jodie.
Braxton se quedó paralizado, como si alguien le hubiera clavado los pies al suelo, mientras ella estaba en el umbral, con el cabello suelto, los ojos enrojecidos y una expresión que no podía descifrar.
Por un momento, ninguno de los dos dijo nada, solo se miraron. Dos corazones latiendo al mismo ritmo, dos almas frente a frente después de lo que parecía eternidad de separación.
Braxton dejó la botella sobre la mesa y caminó hacia ella.
Lentamente.
Jodie tembló, pero no era por asco, era por amor, por dolor, por miedo. Por todo lo que había estado guardando durante semanas. Braxton se detuvo delante de ella y levantó su mano y le acarició la mejilla con el dorso de sus dedos.
—Jodie... —susurró—. Nena. ¿Qué hice? Dime qué hice. Yo... ¿dije algo que te enojó? ¿Fue por Ian?
Tragó.
—Nena, lo cambiaré, ok. Yo... lo voy a cambiar, lo prometo. Pero...
Hizo una pausa buscando aire, buscando un no sé qué.
—Te extraño. Te extraño tanto. La casa no es lo mismo sin ti… yo no soy el mismo sin ti.
Jodie cerró los ojos y las lágrimas cayeron. Entonces Braxton la abrazó, la apretó contra su pecho como si quisiera fundirla con él.
—Estoy aquí —susurró contra su cabello—. Estoy aquí, nena. Y no voy a dejarte ir. Sea lo que sea, tiene solución…
Jodie se aferró a él, tanto que hundió su rostro en su pecho. Y lloró. Dejando salir todo el dolor.
—Dime qué pasó —susurró Braxton meciéndola—. Por favor, dime cómo arreglarlo.
Finalmente Jodie tuvo el valor de apartarse, se secó las lágrimas y aunque había miedo en sus ojos, también había determinación en ellos.


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