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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 147

C147: Cuando tú digas, amore.

Tres días después, Savanna fue dada de alta del hospital. Ian abrió la puerta y ella entró despacio, con Ivanna en sus brazos.

Jodie venía detrás, cargando una bolsa con las cosas del hospital.

—Bienvenida a casa —dijo Ian.

Savanna sonrió, cansada pero feliz. Jodie dejó la bolsa en el sofá y se acercó.

—Déjame ayudarte.

Tomó a Ivanna con cuidado, la acunó contra su pecho y esa sensación de pertenencia que había empezado a sentir se intensificó. Y es que estar tan cerca de Ivanna había despertado un instinto en ella.

Un instinto maternal que creía muerto.

Y ahora, la idea de deshacerse de su propio bebé ya no era tan fuerte como antes.

—Pronto será tu bebé el que esté en tus brazos, Jo —dijo Savanna viendo la mirada de amor de su amiga—. Solo… deja que suceda.

Miró a Savanna, luego a Ian, luego de nuevo a Ivanna y por primera vez sintió algo parecido a la esperanza.

—Vamos, tienes que descansar —dijo Ian tomando el brazo de su esposa y guiándola a la escalera.

Savanna lo miró con una ceja levantada.

—No estoy inválida. Solo tuve un bebé.

Ian sonrió.

—Lo sé, amore. Pero acabas de traer al mundo a la persona más importante de mi vida. Así que déjame mimarte un poco.

Savanna rio, negó con la cabeza.

—¿Por qué eres así? Siempre dices una palabra en italiano que me convence.

Él le dio un ligero beso.

—Y me amas por eso.

—Sí. Te amo por eso.

Ian la guió hacia la habitación, abrió la puerta y Savanna se detuvo mirando alrededor.

La habitación estaba transformada, había una cuna provisional junto a la cama, desde el techo colgaba un móvil de estrellas doradas que brillaba con la luz del sol.

Todo era elegante.

—Me gusta. Gracias.

Ian la besó, la besó en la frente y luego en los labios.

—Lo mejor para mi esposa... y mi princesa.

Jodie entró con Ivanna, con una sonrisa al verlos.

—Ustedes dos son demasiado lindos, me dan diabetes —se burló dejando a Ivanna en la cuna con cuidado—. Bueno. Los dejo solos, voy a acomodar donde voy a dormir.

Savanna la miró con una sonrisa.

—No creas que vas a dejarme sola. Te tocan los pañales.

Jodie rio.

—Ok. Estaré aquí.

Salió cerrando la puerta.

Ian se acercó a la cuna y detalló a su hija como si aún no pudiera creer que existiera.

—La vas a desgastar de tanto mirarla —se quejó Savanna desde la cama.

Ian soltó el aire, sin apartar la vista.

—No puedo evitarlo. Es... perfecta. Tiene tu nariz. Tu boca. Pero mi cabello y mis ojos. Es como si el universo hubiera tomado lo mejor de los dos y lo hubiera puesto en ella.

Savanna sintió que su corazón se derretía, Ian se sentó junto a ella y tomó su mano.

—Gracias.

C147: Cuando tú digas, amore. 1

C147: Cuando tú digas, amore. 2

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