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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 164

C164-GRABAR UN MENSAJE

—¿Qué?

Isabelle rio suave.

—Oh, querida. ¿No lo entiendes? —inclinó la cabeza—. Ian morirá. Tú morirás. Pero la bebé... crecerá como mi hija. La criaré y será perfecta… Será mía.

Savanna sintió que el suelo se abría bajo sus pies, mientras el horror absoluto de lo que Isabelle estaba diciendo la golpeó como un maremoto.

—No... —susurró—. No... no puedes...

—Puedo y lo haré. —Isabelle se dio la vuelta hacia la puerta—. Valeria.

Valeria extendió los brazos mecánicamente, Isabelle le entregó a Ivanna con cuidado, como si fuera una reliquia preciosa.

—Trae mi teléfono. —agregó Isabelle, con una sonrisa cruel—. Vamos a grabar un mensaje para Ian. Quiero que vea exactamente lo que va a perder.

Sin controlarse, Savanna se lanzó hacia adelante, pero los guardias la sujetaron con fuerza brutal, inmovilizándola contra el suelo.

Gritó, forcejeó, pero fue inútil.

—¡ISABELLE! ¡MALDITA SEAS! ¡TE VOY A MATAR! ¡TE JURO QUE TE VOY A MATAR!

Isabelle se detuvo mirándola por encima del hombro con una indiferencia glacial.

—No, querida, no lo harás… porque pronto, estarás muerta.

Salió.

El grito de Savanna rebotó contra las paredes de concreto hasta que se le quebró la voz. Los guardias la soltaron y salieron, dejándola tirada en el suelo con las muñecas sangrando por las bridas.

Jodie gateó hasta ella, temblando.

—Savanna... Dios mío, Savanna...

Pero Savanna no respondió, se quedó ahí, con la mirada perdida en la puerta cerrada, procesando lo que acababa de escuchar.

Isabelle iba a quedarse con su hija.

Iba a criarla.

Iba a borrarla de su vida como si nunca hubiera existido.

Algo dentro de ella se endureció.

—Jodie. —dijo con voz ronca—. Necesito que te calmes y me escuches.

Jodie asintió.

—¿Qué... qué vamos a hacer?

—Salir de aquí. —Savanna se sentó, ignorando el dolor—. Y destruir a esa psicópata.

Mientras tanto, en el piso superior, Isabelle caminaba por el pasillo con pasos tranquilos. Valeria la seguía con Ivanna en brazos.

—¿Estás segura de esto? —preguntó en voz baja.

Isabelle se detuvo y la miró con frialdad.

—¿Tienes dudas ahora? ¿O es que te estás arrepintiendo?

—No es eso. Es solo que... —Valeria bajó la vista hacia la niña—. Es una bebé, Isabelle, una bebé inocente.

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