C173-TRÁELO DE VUELTA
El asistente de Isabelle estaba de pie, tambaleándose, con el arma todavía en la mano. Había logrado levantarse y había disparado.
Braxton accionó el arma y el asistente cayó de rodillas, finalmente muerto.
—¿Están bien? —preguntó, corriendo hacia ellas.
Jodie salió de detrás de la columna, con Ivanna llorando en sus brazos.
—Braxton...
Él llegó hasta ella y la rodeó con un brazo, el otro todavía sostenía el rifle.
—Estás bien. Estás bien. —susurró contra su cabello—. Estás bien, nena.
Savanna corrió hacia Elías, se arrodilló junto a él, girándolo con cuidado. Él tosió sangre y sus ojos se abrieron lentamente.
—¿Jodie...? —susurró.
Savanna miró hacia atrás. Jodie estaba de pie, con Braxton sosteniéndola, y miraba a Elías desde la distancia.
—Está bien. —Savanna le dijo—. Está a salvo, tranquilo.
Elías sonrió débilmente.
—Bien... Eso es... eso es bueno.
Sus ojos se cerraron y Savanna presionó su cuello, buscando el pulso.
Estaba ahí. Débil, pero ahí.
—¡Necesito un paramédico! —gritó—. ¡Ahora!
Braxton habló por su radio.
—Tenemos un herido. Necesitamos evacuación médica inmediata.
Jodie miraba a Elías desde la distancia. Aun así no se acercó. No podía. Pero tampoco apartó la vista.
Parte del equipo SWAT entró en formación, despejando el pasillo con movimientos precisos. El líder hizo una seña: la mayoría de los hombres de Isabelle habían sido neutralizados.
Solo quedaban focos aislados de resistencia.
Savanna siguió sosteniendo a Elías, que apenas podía mantenerse en pie. Su brazo rodeaba el cuello de ella, y la sangre le manchaba el costado izquierdo, justo debajo de las costillas.
Dos agentes se acercaron de inmediato.
—¡Tenemos un herido! —gritó Savanna—. Soy médica. Pérdida de sangre, herida penetrante en el costado izquierdo, posible compromiso de órganos internos. Necesito un kit de trauma, ahora.
El agente más cercano no dudó, descolgó el botiquín táctico que cargaba al hombro —el equipo siempre llevaba uno para estabilizar bajas hasta la llegada de los paramédicos— y lo abrió en el suelo.
—Todo suyo, doctora.
Entre los dos bajaron a Elías con cuidado, recostándolo contra la pared.
Jodie apareció detrás, pálida, con Ivanna llorando en brazos. Braxton la alcanzó, una mano firme en su hombro.
—Quédate con el equipo. Aquí están seguras.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!