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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 174

C174-TERMINAR EL TRABAJO

Ian salió al techo del observatorio y la vio parada cerca del borde, con el arma colgando de la mano.

Se detuvo a unos pasos.

—Se acabó, Isabelle.

Ella giró hacia él. Ian se quedó quieto.

Esa cara.

La cara de su madre.

La misma sangre que su madre había escondido durante toda su vida.

—Mírate. —Isabelle sonrió—. Te pones pálido cada vez que me ves. Es por la cara, ¿verdad? Es como ver un fantasma.

Ian apretó la mandíbula. No respondió.

—Ella nunca te habló de mí. —Isabelle dio un paso hacia él—. Lo entiendo. Yo tampoco hablaría de la hermana que encerré. —Ladeó la cabeza—. ¿Sabes qué pensé cuando te vi? Que iba a disfrutar quitándole lo que tanto quería. Su esposo. Su hijo. —Sonrió.

—Deja de hablar. —advirtió Ian.

—¿Por qué? —Isabelle bajó la voz—. ¿Te duele? Bien. —Avanzó otro paso—. Quiero que te duela.

Ian sintió que se le cerraba la garganta, pero no se movió.

—Y lo conseguí. —Isabelle abrió los brazos—. Quedaste solo. Sin padres. Sin nadie que te cuente quién era tu propia familia. —Se rió—. Yo gané, cariño. Gané hace mucho.

—No. —Ian dio un paso hacia ella—. No ganaste nada.

—¿Ah, no? —Isabelle levantó el arma—. Entonces déjame terminar el trabajo.

Ian vio el dedo de ella tensarse sobre el gatillo. Se tiró hacia un lado.

El disparo retumbó.

La bala pasó cerca de su hombro y se perdió en la noche.

Ian se levantó y avanzó antes de que Isabelle volviera a apuntar. Le golpeó la muñeca con el antebrazo y el arma saltó de su mano, rodando por el concreto hacia el borde.

Isabelle no se rindió.

Se lanzó hacia el arma, pero Ian la alcanzó primero y le cortó el paso. Ella le clavó las uñas en la cara y le tiró del cuello de la chaqueta con las dos manos.

—Lo disfrutas. —siseó—. Igual que yo disfruté verlos arder.

Ian la sujetó por los brazos.

Le ganaba en fuerza y en tamaño, y los dos lo sabían. Entonces Isabelle dejó de pelear con los puños y empezó a pelear sucio.

Le escupió en los ojos.

Ian giró la cabeza por instinto y ella aprovechó. Se zafó y corrió hacia donde había caído el arma, cerca del filo.

—¡Isabelle! —Ian fue tras ella.

Ella se agachó por el arma, la rozó con los dedos, pero Ian la agarró por detrás y la jaló hacia atrás, lejos del borde.

Isabelle pataleó.

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