C51: TE LO CUENTO EN EL ALMUERZO
Ian regresó a la oficina con la mandíbula tensa. Cerró la puerta detrás de él y se encontró con una escena que no esperaba.
Braxton estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados y una mirada desaprobadora clavada en Valeria. Ella, sentada en el sofá, revisaba su teléfono con fingida indiferencia, pero Ian conocía esa postura.
Estaba molesta.
—¿Cuándo llegaste? —preguntó Ian a Valeria.
—Hace una hora —respondió ella, se puso de pie de inmediato, alisando su ropa con elegancia automática y caminó hacia él—. Tu esposa es bastante... grosera, ¿no crees? Se fue sin siquiera conocer a Braxton. Qué falta de educación.
Su tono era dulce, pero el reclamo era evidente. Ian levantó una mano, deteniéndola.
—Valeria. Savanna no fue grosera. Tenía trabajo. En cambio tú... —suspiró—, llegaste sin avisar y la pusiste en una posición incómoda.
Lo dijo con amor, sin dureza, pero el mensaje era claro.
Valeria parpadeó, sorprendida. Sintió una punzada de rabia en el pecho, pero la enterró profundo. Sonrió, ladeando la cabeza con esa expresión que siempre funcionaba con él.
—Tienes razón. Fui impulsiva. —Reconoció bajando la voz—. Es que te extrañé tanto, Ian. Y cuando supe que estabas aquí... solo quería verte.
Detrás de ella, Braxton suspiró audiblemente y le lanzó a Ian una mirada que decía: "Esto va a terminar mal".
Pero él se pasó una mano por el cabello, exhausto. La situación con su esposa no hacía más que empeorar y ella solo le había dado dos semanas. ¿Cómo iba a completar un plan en tan poco tiempo?
—Valeria...
—Salgamos a almorzar —lo interrumpió ella, tomándolo del brazo—. Tenemos tanto de qué hablar y sé que tú también me extrañaste.
Ian miró a Braxton, quien negó con la cabeza casi imperceptiblemente. Pero Valeria apretó su agarre, dándole ojos suplicantes.
—Por favor, Ian. Solo un almuerzo. Como en los viejos tiempos.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!