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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 53

C54: HASTA LE TRAJO FLORES.

El sol entraba por las ventanas cuando Savanna llegó sola a la empresa. Por primera vez desde la boda, no había subido al auto con Ian. Él había salido antes del amanecer sin despedirse. Ella apretó la mandíbula mientras dejaba el bolso sobre el escritorio y abrió la carpeta de documentos.

La puerta se abrió y Jodie entró tarareando, con dos cafés en la mano y una sonrisa que iluminaba todo.

—Tienes mala cara —dijo, dejando uno frente a su amiga—. ¿Todavía mal las cosas con Ian?

Savanna tomó el vaso caliente y de repente el aroma le revolvió el estómago.

—Creo que cada día van peor, Jodie. —Soltó el aire despacio—. No sé qué hacer.

Jodie se apoyó en el borde del escritorio.

Le dolía ver a su amiga así. Quería abrazarla y consolarla, pero hasta ella misma le había advertido sobre los secretos de Ian, y aun así, Savanna había elegido confiar.

Ahora solo pagaba las consecuencias de su mala decisión.

Entonces alguien llamó a la puerta.

Toc, toc.

—Adelante —dijo Savanna.

Elias entró con una sonrisa segura y traía un ramo de girasoles envuelto en papel kraft.

—Buenos días, chicas.

Jodie sintió que el corazón le golpeaba las costillas, sonrió sin poder evitarlo, sobre todo cuando vio las flores.

Pero Elias se acercó directo a Savanna y se las extendió.

—Son tus favoritas.

Savanna las recibió y sus dedos rozaron los de él.

—Siempre recuerdas que amo los girasoles.

Elias metió las manos en los bolsillos, para ocultar su tensión.

—Nunca olvido nada de ti, Sav. Crecimos juntos, ¿no?

Savanna soltó una suave risa, se levantó, tomó su bolso y sonrió apenas.

—Gracias. Me alegraste el día. Ya estoy lista.

Apenas dijo esto, Jodie se quedó clavada en el sitio, el calor que sentía un momento atrás se convirtió en hielo.

Más cuando Elias ni siquiera la miró.

—¿Dónde está mi agenda? —preguntó girándose para buscarla.

En ese momento, Jodie y Elias se enfrentaron con la mirada. Él abrió la boca, pero no salió ni una palabra.

—Ah, aquí está.

Savanna la metió en su bolso y miró a su amiga.

—Jodie, revisa el contrato de los Santoro antes del mediodía. Y si surge cualquier problema, llámame.

Jodie solo pudo asentir, tragó saliva mientras los veía salir juntos.

(…)

EN OTRA PARTE…

Ian miró el reloj por tercera vez. El pequeño parque junto al río, casi vacío a esa hora, apenas tenía dos corredores lejanos y un vendedor de café.

—Lamento llegar tarde —dijo Valeria al aparecer.

Llevaba un vestido ajustado y tacones altos, demasiado arreglada para el lugar. Además, Ian apenas se molestó en detallarla.

—Vamos al grano. ¿Para qué querías verme?

Valeria sonrió y se sentó a su lado en el banco, rozando su rodilla deliberadamente.

—Se te nota enojado. ¿Te molesta verme?

Ian miró hacia el agua. Su mente seguía en el ático, en la puerta que Savanna le había cerrado en la cara.

C54: HASTA LE TRAJO FLORES. 1

C54: HASTA LE TRAJO FLORES. 2

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