C61: ERES UNA BELLEZA, JODIE.
Ian arrancó el teléfono de la mano de Braxton antes de que este abriera la boca. Miró la pantalla y frunció el ceño.
—Savanna, mi amor…
Del otro lado respondió una voz femenina, cortante.
—No soy Savanna. Soy Jodie. Savanna está borracha.
Ian se quedó tieso, tanto que el estómago se le revolvió otra vez, pero no por el alcohol.
—¿Qué pasó?
—Salimos al Velvet. Se pasó de tragos. Tenés que venir por ella ya.
—Voy para allá —contestó Ian sin dudar y cortó.
Braxton levantó una ceja desde el asiento del conductor.
—¿Qué pasa?
—Vamos por Savanna. Se fue de fiesta y se pasó de tragos.
Braxton arrancó el SUV con una sonrisa torcida y murmuró para sí mismo mientras aceleraba.
—Vamos a ver a esa sexy secretaria…
El Velvet todavía vibraba con la música cuando entraron. Jodie sostenía a Savanna contra la barra, tenía los ojos entrecerrados y hablaba arrastrando las palabras.
—…y entonces mi gato de la prepa, el gordito ese, se comió toda la carne de mi mamá y después vomitó en mis zapatos favoritos. Era un hijo de puta con bigotes, pero lo extraño…
Jodie sonrió apenas, miró el reloj y luego la puerta por décima vez.
—¿Por qué no llegás? —susurró.
—¿Qui… (hip) quién no (hip) llega? —preguntó Savanna, balanceándose.
Jodie abrió la boca para responder cuando Ian apareció en la entrada escaneando el lugar, Jodie soltó el aire que no sabía que retenía y su cara se transformó en puro alivio.
Luego vio al hombre que seguía a Ian: alto, gafas, pinta de nerd.
«¿Fue él quien contestó?»
Recordó las palabras "piernas interminables" y casi se le escapó una risa. Pero se obligó a ponerse seria.
Ian se acercó directo.
—Jodie —dijo.
Ella asintió. Percibiendo la mirada de Braxton clavada en su cuerpo, pero giró la cara y lo ignoró.
Ian puso las manos con suavidad sobre los hombros de Savanna.
—Cariño… vamos a casa.
Savanna levantó la cabeza a medias.
—No quiero… quiero seguir divirtiéndome, Jodie.
Jodie suspiró y se pasó una mano por el pelo.
—Cuando toma es imposible razonar con ella. No quise que condujera y no había nadie más a quien llamar. Me preocupa mi amiga, Ian… tal vez deberían arreglar sus asuntos. Savanna está muy afectada.
Ian apretó la mandíbula.
El comentario le cayó como un golpe en el pecho, miró a Savanna otra vez, la apartó un poco de la barra y le habló bajo.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!