C72- MI NOMBRE ES IAN ALEXANDER MORETTI.
Savanna abrió el documento enviado por Jodie y lo que vio la dejó helada.
"ESCÁNDALO EN HAYES HOLDING: ¿MATRIMONIO POR CONVENIENCIA?"
El titular estaba en letras rojas y enormes, acompañado de una foto de ella e Ian saliendo de la empresa.
Savanna bajó la vista y comenzó a leer el artículo, sintiendo cómo la sangre se le helaba en las venas.
"Fuentes cercanas a Hayes Holding confirman que el matrimonio entre Savanna Hayes e Ian Smith fue arreglado para cumplir con las condiciones del testamento de Richard Hayes. Según el testamento, Savanna debía estar casada para heredar el control de la empresa. ¿Quién es realmente Ian Smith? ¿Un esposo enamorado o un oportunista que se casó por dinero? O… ¿Un criminal que se esconde detrás de una prestigiosa familia?"
Las manos de Savanna se apretaron alrededor del teléfono y su respiración se volvió rápida, entrecortada. Sentía como si alguien le hubiera clavado un cuchillo en el pecho y lo estuviera retorciendo lentamente.
—Mi amor... —dijo Ian, acercándose a ella con preocupación.
Pero Savanna no respondió. Solo miraba el artículo con odio.
Ian le quitó el teléfono de las manos y leyó el titular. Su rostro cambió al instante. La mandíbula se le tensó, los ojos se le entrecerraron, y una ira instantánea explotó en su pecho como una bomba.
—Hijo de puta... —murmuró entre dientes.
Miró a Savanna, y lo que vio lo golpeó como un puñetazo.
Ella estaba fría. Enojada. Muy enojada.
Pero no era la rabia explosiva que él conocía.
Era algo peor. Era la rabia controlada.
—Ese maldito bastardo —dijo Savanna ahora apretando las sábanas—. Sabía que no descansaría hasta destruirme.
Se puso de pie de golpe, con los puños apretados a los lados. Ian la siguió con la mirada, viendo cómo caminaba de un lado a otro de la habitación como una leona enjaulada.
—Tengo que frenar esto cuanto antes —dijo, girándose hacia él—. O de lo contrario, Arthur usará esto para destruirme. Si la junta directiva cree que mi matrimonio es una farsa, que me casé solo para cumplir con el testamento de mi padre, van a cuestionar mi legitimidad como heredera. Van a decir que manipulé las condiciones del testamento. Que no merezco estar al frente de Hayes Holding.
Ian se acercó a ella, con los ojos llenos de determinación.
—No vamos a dejar que eso pase.
Savanna lo miró a los ojos, y por un momento, sintió que el suelo bajo sus pies se estabilizaba.
Ian estaba ahí. Con ella. Contra el mundo.
—Arthur no solo quiere destituirme —continuó ella con voz fría—. Quiere destruir mi reputación. Quiere que todos crean que soy una niña rica que se casó por conveniencia para quedarse con el dinero de su padre. Quiere que me vean como una fraude. Y… quiere alejarme de ti…
Ian apretó los dientes, sintiendo cómo la rabia le quemaba las venas, sobre todo por lo último.



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