C88- El Pasado Llama a la Puerta
TERCER DÍA EN LA CABAÑA - MONTAÑAS ADIRONDACK
Amaneció gris.
El cielo de Nueva York había decidido vestirse de tormenta.
Ian preparaba café en la cocina, mientras Savanna estaba leyendo en el sofá, con una manta sobre las piernas y el cabello recogido en un moño despeinado que la hacía ver adorable.
El día anterior, Braxton había cumplido su trabajo. El video del infeliz que se había atrevido a tocar a Savanna le había sido enviado a su correo.
Lo había visto. Una vez. Y había sido suficiente.
El maldito estaba recibiendo exactamente lo que merecía. Pero no se lo mostraría a Savanna. Ese desgraciado no merecía ni siquiera eso. Ni siquiera un segundo más de su atención. Sin embargo, decidió que tendría el mismo trato un poco más. Quizás un par de meses, antes de que la muerte llegara a visitarlo.
Solo así se sentiría complacido.
—¿En qué piensas? —preguntó Savanna sin apartar la vista de la revista.
Ian se giró.
—En dónde voy a hacerte el amor después del almuerzo.
Savanna alzó las cejas y lo miró interesada, dejando la revista a un lado.
—Ya me hiciste el amor en el baño, en la cocina, en la sala, en la terraza... —hizo una pausa y sonrió con picardía—. ¿Qué tal en el techo? Con la lluvia cayendo sobre nosotros.
Él soltó una risa profunda y genuina que hizo que el corazón de Savanna se derritiera.
—No suena tan mal —dijo acercándose a paso lento—. De hecho, suena jodidamente perfecto.
Savanna se rio fingidamente indignada y le lanzó un cojín.
—Solo piensas en sexo.
—No. También pienso en hacerte feliz.
Eso fue suficiente para que el corazón de Savanna se le acelerara. Su marido tenía el poder de enamorarla y volverla loca con palabras simples, con verdades que no necesitaban adornos.
—Quiero que vayamos al médico cuando volvamos —dijo ella de repente, con la voz suave—. Tengo una amiga ginecóloga. Bueno, estudiamos juntas en la facultad. Quiero que... estemos juntos en esta nueva etapa. La de ser padres.
La cara de Ian se iluminó.
Sus ojos se suavizaron de una forma que ella rara vez veía y se arrodilló frente a ella, tomándole las manos.
—Vamos a ser los mejores padres del mundo, Savanna. Y nuestros hijos van a saber todos los días que son amados. Que son deseados. Que son lo mejor que nos ha pasado.
Las lágrimas empezaron a acumularse en los ojos de ella, parpadeó y se inclinó para darle un pico en los labios.



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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!