C91-JURAMENTO HIPOCRÁTICO.
Ian salió de la cabaña con la Glock en alto y los tres hombres se detuvieron al verlo.
Uno de ellos sonrió.
—Ian Moretti. Richard Voss te manda saludos.
Ian no respondió, solo calculó distancias, ángulos y posibilidades. El primer hombre levantó su rifle, pero él disparó primero.
¡Bang!
La bala impactó en el centro de su frente. El hombre cayó hacia atrás, y al instante el segundo hombre disparó, entonces Ian se lanzó detrás de un árbol y las balas destrozaron la corteza a centímetros de su cabeza.
Ian se asomó y disparó dos veces.
¡Bang. Bang!
El segundo hombre cayó, agarrándose el pecho. Pero el tercero era más rápido y más inteligente. Se movió hacia un lado, usando los árboles como cobertura. Pero Ian lo perdió de vista por un segundo y en ese segundo fue suficiente.
El disparo sonó como un trueno.
El impacto fue en su hombro izquierdo, haciendo que el dolor explotara como fuego líquido, quemándole las venas y nublándole la visión.
Cayó de rodillas, con la Glock resbalándose de su mano.
El tercer hombre salió de detrás del árbol, sonriendo y caminó hacia Ian con el rifle apuntando a su cabeza.
—Nada personal, Moretti. Pero pagan bien.
Ian lo miró sin miedo. Solo rabia. Entonces el hombre amartilló el rifle.
Savanna vio todo desde la puerta de la cabaña, vio a Ian caer, vio la sangre, vio al hombre apuntándole a la cabeza y esa determinación se apoderó de ella, esa que la hacía actuar sin pensar.
Tomó la otra arma que Ian había dejado en el bolso y el peso en su mano era familiar. Los días de caza con su padre en las montañas de Colorado regresaron a ella como un relámpago y con ella la sensación, la paciencia.
«Respira, Savanna. Apunta. Dispara.»
La voz de su padre resonó en su mente.
Levantó el arma y el hombre estaba a veinte metros, pero él ya no era un hombre, era su objetivo.
Respiró, apuntó y apretó el gatillo.
¡Bang!



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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!