—¿Y qué actitud tomó Cecilia?
Si su hermano de verdad lograba conquistar a Cecilia, a lo mejor ella todavía tenía una oportunidad.
Adelina no lo rechazó de inmediato, e incluso pareció alentar a Owen.
El estado de ánimo de Owen fue una montaña rusa.
Él pensaba que su hermana lo iba a regañar por andar jugando con su propia felicidad, pero nunca se imaginó que Adelina le preguntaría directamente sobre la reacción de Cecilia.
¿Acaso eso significaba que de verdad creía que el plan era factible y tenía esperanzas en él?
Owen se sintió un poco decepcionado.
—Owen, ¿me estás escuchando?
Al no recibir respuesta de Owen, Adelina pensó que la señal estaba fallando.
—Sí te escucho. Cecilia me mandó a volar sin pensarlo dos veces.
—Es Agustín, ¿quién sería tan idiota como para dejarlo y elegirme a mí? —dijo Owen, con un ligero tono de resentimiento.
No sabía si Adelina se había dado cuenta.
—Owen, tú también eres un gran partido. No tienes por qué hacerte menos.
—Lo que hace tan increíble a Agustín es el respaldo de su familia, pero nuestro Owen ya es alguien brillante por sí solo.
Adelina le echó un montón de porras a su hermano.
Pero Owen no aguantó más y la interrumpió:
—¿Entonces a ti también te gusta Agustín solo por el dinero de su familia?
Si Adelina lograba casarse y entrar a la familia Sandoval, sin duda sería algo maravilloso para la familia Valdez.
Pero Owen todavía era un chavo. En su mente tan sencilla, las virtudes de Agustín eran mérito propio.
Como estaba joven, aún no le daba tanta importancia a la posición social.
Así como ahora que buscaba novia, jamás se fijaría en cuánto dinero tenía la familia Palacios.
Si resultaba que a su hermana le importaba más el dinero de Agustín, Owen se iba a llevar una gran decepción.
Por suerte, Adelina lo negó de inmediato:
Cecilia no iba tras la fortuna de Agustín, simplemente porque ella ya era rica de nacimiento.
¿Pero qué pasaba con Adelina?
¿De verdad no le interesaba el dinero?
Ella podía comprarse un vestido de cinco cifras sin dudarlo, pero si algo pasaba de esa cantidad, se lo tenía que pensar dos veces.
La familia Valdez era una familia de académicos y médicos reconocidos, pero la familia Sandoval estaba en la cima de la élite millonaria.
La diferencia entre ambas familias era abismal.
Y esa era precisamente la razón por la que Adelina estaba obsesionada con casarse con Agustín, negándose a darse por vencida a pesar de tantos rechazos durante años.
Sin embargo, ella era mucho más astuta que el resto; sabía que no podía andar persiguiendo a un hombre como perrito faldero.
Conociendo lo mucho que Agustín respetaba a su abuelo Ezequiel, decidió irse a estudiar al extranjero.
Su plan era especializarse en enfermedades reumáticas para regresar y curar al abuelo Ezequiel.
El plan era perfecto, pero lamentablemente, antes de que pudiera terminar sus estudios y regresar, Cecilia ya lo había curado casi por completo.

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