Si Tristán estaba dispuesto a compartir su experiencia emprendiendo, seguro muchísima gente querría escucharlo.
¡Hasta estarían dispuestos a pagar!
Por lo tanto, no se podía perder esa cena por nada del mundo.
Después de saludar a Tristán, Estella les dedicó una sonrisa de profundo agradecimiento a Cecilia y a Macarena.
¡No hacían falta palabras para expresar lo que sentía!
La gracia de ir a esos restaurantes de carnes era el ambiente animado, poder comer delicioso mientras platicabas a gusto.
Cuando Tristán se enteró de que la compañera de Macarena quería poner un negocio, compartió con gusto sus consejos para alcanzar el éxito.
Estella era quien escuchaba con más atención de todas.
De hecho, de las cuatro chicas que compartían la habitación, ella era la única que realmente necesitaba ese emprendimiento.
Tristán primero relató su propia experiencia y luego le preguntó a Estella sobre sus planes.
—Tengo la idea de abrir una agencia de limpieza y servicios domésticos —comentó ella—.
—Aunque estudio Matemáticas, la verdad me interesa mucho más ganar dinero...
Al hablar de sus proyectos, Estella dejó de ser esa chica tímida de origen humilde; parecía llenarse de confianza, de energía, y sus ojos brillaban con entusiasmo.
—Ahorita lo que hago es lavar la ropa y los tenis de mis compañeros, también hago encargos de compras y ayudo a limpiar otros dormitorios para ganar algo extra.
Estella ya tenía algo de experiencia en el área.
El consejo de Tristán fue muy similar al que Cecilia le había dado: le sugirió que consiguiera un trabajo de medio tiempo en una agencia formal para estudiar cómo operaban desde adentro.
Y, a partir de ahí, ella podría darle su propio enfoque.
Por ejemplo, para enfocarse en el mercado estudiantil, podía reclutar a compañeros de escasos recursos dentro de la misma universidad y ofrecerles trabajo a tiempo parcial.
Estella tenía muchísimas ideas, pero nunca había tenido a nadie que la ayudara a darles orden. Ahora, se las soltó todas de golpe a Tristán.
Él, por su parte, supo guiarla perfectamente.
Con las indicaciones de Tristán, Estella sintió que se le iluminaba la mente.
Definitivamente había valido la pena ir a esa cena.
Estaba profundamente agradecida con sus tres amigas.
Habían pensado en ella en cuanto se les presentó semejante oportunidad.


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