Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1216

Cecilia asintió, comprendiendo la situación:

—Esa forma de actuar me suena muy familiar.

La manera en que Macarena resolvió el problema parecía seguir un manual al pie de la letra.

—Claro que te suena, te lo copié a ti —respondió Macarena.

Macarena de verdad consideraba a Cecilia como una gran amiga y la admiraba mucho.

Por eso había imitado sus métodos para lidiar con el acosador.

A Cecilia no le pareció mal en absoluto. Le levantó el pulgar en señal de aprobación:

—¡Qué bárbara, amiga! Ya estás aprendiendo.

Las tres chicas estuvieron bromeando un rato y, al caer la noche, salieron juntas a cenar a un restaurante de asados.

Cecilia había estado muy ocupada estos días y necesitaba reponer energías, Mireya quería comer para bajarse el susto del acosador, y Macarena simplemente iba de acompañante.

En el camino, Macarena no dejaba de murmurar:

—Oigan, ¿no engordaremos si cenamos tanta carne a esta hora?

—Mi mamá dice que comer siempre en la calle no es nada saludable.

Cecilia le dio un vistazo a su esbelta figura:

—Por una vez que comamos así no pasa nada.

—Bueno, está bien —aceptó Macarena. Solo tenía un poco de remordimiento y necesitaba que alguien la convenciera.

Como Cecilia le dijo que no había problema, ella la siguió de inmediato, toda feliz.

Las tres se dirigían al restaurante cuando, justo en la salida de la universidad, se encontraron con Tristán.

Fue Tristán quien saludó primero a Macarena.

—Maca, ¿van a salir a cenar?

—Sí. Oye, Tristán, ¿qué milagro que vienes a la universidad?

—Tenía que arreglar unos asuntos —explicó él.

Acto seguido, invitó a las tres chicas a subir a su coche.

Macarena miró a Cecilia y a Mireya, pidiéndoles su opinión con la mirada.

Cecilia ya sospechaba que ese tal Tristán tenía dobles intenciones con Macarena, pero no tenía pruebas.

Sin embargo, a ella le agradaba la idea, así que asintió.

Mireya, al ver que Cecilia estaba de acuerdo, tampoco se opuso.

Así que las tres chicas subieron felices al coche de Tristán.

—¡Sí, Tristán! Ya que nos encontramos de pura casualidad, anímate y cena con nosotras.

—Y de paso nos platicas un poco de tu experiencia emprendiendo. Tenemos una compañera de cuarto que quiere poner su propio negocio.

Macarena se refería a Estella.

Tras recibir el visto bueno de Tristán, Macarena le insistió a Cecilia para que le marcara a Estella y le dijera que las alcanzara a cenar gratis.

En un principio, Estella no quería ir, ya que planeaba tomar un turno de trabajo de medio tiempo esa noche.

Aún estaba en la biblioteca, pero Cecilia le dijo que un exalumno exitoso iba a compartirles consejos de emprendimiento.

¡A eso no podía faltar!

Estella recogió sus cosas a toda prisa y salió corriendo hacia el restaurante donde las chicas estaban.

Para cuando llegó, la comida ya estaba al centro de la mesa y habían pedido bastantes guarniciones.

Como a Estella le encantaban las cebollitas asadas, Cecilia había pedido dos raciones extra especialmente para ella.

Así que, apenas llegó, ya tenía comida lista para disfrutar.

Al ver a Tristán, Estella se quedó un poco pasmada.

¿Acaso ese exalumno no era el amigo de la infancia de Macarena?

De cualquier forma, él había sido alguien muy brillante en la universidad, toda una celebridad.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana