Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1345

La expresión lastimera de Delfina se congeló:

—¿Qué me iba a dejar mi madre?

Su intención era dar lástima y ganarse su compasión, pero no contaba con la astucia de Cecilia.

Que Ivana Vázquez la hubiera dejado desamparada era algo que Cecilia jamás creería.

Aunque esa chica era fruto de una infidelidad, estaba claro que Ivana sentía un profundo remordimiento hacia su hija; era lógico que le hubiera dejado una fortuna en secreto.

Además, asegurar el futuro de Delfina era, a fin de cuentas, asegurar su propio futuro.

Aún si no le dejaba nada a ella, ¿acaso no se guardaría una reserva personal para sus peores días?

Si no lo había hecho, significaba que sus años viviendo entre la alta sociedad habían sido en vano.

—No sé, dinero, alguna propiedad escondida... ¿Me vas a decir que de verdad no tienes dónde caer muerta?

Cecilia esbozó una sonrisa cargada de sarcasmo.

Obviamente, Delfina no iba a admitir que Ivana, en efecto, le había dejado una casa.

—Solo quiero saludar a la abuela. Si me bloqueas el paso, ¿es porque tienes miedo de que se ablande al verme?

Delfina estaba convencida de que su fachada de víctima indefensa conmovería el corazón de la abuela Lorena.

Aunque no lograra que le transfiriera La Belle Cuisine, al menos podría conseguir asilo bajo ese techo lujoso.

Hospedada en un sitio de tanto prestigio, cazar a un millonario sería un juego de niños.

Delfina sabía perfectamente que su teatro con Ramiro tenía los días contados.

La compasión que él sentía por ella ya estaba en las últimas.

Si no daba un paso al costado de manera estratégica, terminaría por ahogar el poco cariño que aún quedaba.

Y entonces sí pasaría a ser menos que polvo a los ojos de Ramiro.

Había planeado empacar sus cosas fingiendo que no quería causarle problemas, segura de que esa actitud heroica dejaría una marca en el corazón del muchacho.

Mientras tanto, usaría La Belle Cuisine como plataforma para asegurar una boda millonaria.

—¿Qué te pasó en la cara? —Cecilia ignoró su monólogo barato, encontrando un detalle mucho más entretenido en su rival.

Era evidente que le habían soltado un buen bofetón. Tenía la mitad del rostro roja y bastante inflamada.

A simple vista pasaba desapercibido bajo la gruesa capa de maquillaje.

—Te juro que no intentaré quitarte su cariño, solo quiero darle mis respetos por estas fechas tan especiales.

Suplicaba con tanta devoción que, si Cecilia no supiera qué clase de víbora era, tal vez habría sentido algo de pena.

—La abuela no quiere verte.

—Pero si tienes tantas ganas de hacer el ridículo, no te lo voy a impedir.

Cecilia solo quería que Delfina entendiera de una vez que ya no tenía lugar allí.

Que no se hiciera ilusiones; por mucho que la familia Ortiz se hubiera ido a pique, las lágrimas de cocodrilo no le servirían con la abuela Lorena.

Ese cuento del hijo pródigo regresando a casa no le pegaba ni con pegamento a Delfina.

Y como era de esperarse, al escuchar que le dejaba el camino libre, Delfina se emocionó.

Cruzó de inmediato la entrada de La Belle Cuisine, topándose de frente con la anciana que salía de su salón.

—¡Abuela! —gritó Delfina, abalanzándose hacia ella.

La abuela Lorena escuchó la palabra abuela, pero no se inmutó.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana