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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1404

—Desvelarse desgasta las funciones del hígado y los riñones, desequilibra las hormonas y agota la energía del cuerpo —explicó Cecilia.

—Seguro que en tu casa cuidan mucho la nutrición, así que tu energía no está tan mal, pero tu hígado y riñones...

—¿Te levantas a menudo al baño por las noches?

¿O sea, problemas de vejiga activa?

Frida Vera, que en ese momento estaba lo suficientemente lejos de los hombres como para asegurarse de que no la escucharan, asintió.

—Sí, me levanto tres o cuatro veces por noche, y eso afecta mi sueño.

—Esa es la desventaja de desvelarse, si los riñones no están bien, afectará la función de la vejiga.

—Luego no duermes bien por la noche, y mientras más te desvelas, peor te pones. Es un círculo vicioso.

Al escucharla, Frida comprendió que la situación era exactamente así.

Había tomado las riendas de la empresa y, últimamente, se quedaba hasta tarde todos los días por miedo a no estar haciendo un buen trabajo.

Ella era hija única y cargaba con una gran responsabilidad.

En el futuro, también tendría que supervisar los negocios de la familia Cordero; los padres de esa familia confiaban plenamente en ella.

Como temían que Máximo Cordero despilfarrara la fortuna, planeaban dejar los negocios a cargo de su nuera.

En cuanto a su hijo, que se conformara con un rol secundario.

Desde que al chico le había dado por interesarse inexplicablemente en una compañera de preparatoria, sus padres dejaron de confiar en él.

Sentían que si algún día le entregaban el negocio familiar a su hijo, este traería la ruina absoluta a la casa.

—Aunque es cierto que el que tiene capacidad trabaja más, también necesitas descansar adecuadamente —le aconsejó Cecilia.

—Mira a Agustín Sandoval, si el trabajo no es demasiado urgente, intenta terminarlo en la oficina. Cuando llega a casa, es solo para descansar.

Cecilia usó a Agustín como ejemplo.

Al instante, Frida dirigió la mirada hacia Agustín Sandoval.

Conocía bien al señor Sandoval.

Y de verdad tenía muchas ganas de aprender de él.

—Lo intentaré.

—¿Crees que deberías recetarme algo?

Frida dudaba bastante; detestaba tomar medicinas, y más si se trataba de remedios naturales que solían ser amargos.

Capítulo 1404 1

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