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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1403

—Eso ya es increíble.

Yago Yáñez le hizo a Cecilia una señal de aprobación con el pulgar.

La abuela de la familia Yáñez había sufrido un derrame cerebral y ahora estaba postrada en cama.

Él pensaba que si Cecilia tenía forma de tratar las piernas de Guillermo, a pesar de que los médicos lo habían desahuciado, quizá también podría hacer algo por su abuela.

Sin embargo, no tenía prisa; primero quería averiguar exactamente cuáles eran los antecedentes de esta chica.

Siendo tan joven, ¿cómo era posible que tuviera las habilidades de un experto en medicina natural?

Cecilia también se dio cuenta de que no confiaban del todo en ella.

Incluso llegó a sospechar que si esos hombres supieran que ella era el cerebro detrás del soporte técnico de CÉ, quizás se arrepentirían de haber dicho que invertirían en la empresa.

Después de todo, era muy joven.

Si los demás supieran eso, sin duda le dirían a Cecilia que estaba pensando demasiado.

Al ser tan joven y lograr sacar dos fórmulas por las que el público enloquecía, ¿acaso eso no demostraba su capacidad en la materia?

No importaba si utilizaba una receta heredada o si la había mejorado ella misma; bastaba para demostrar que Cecilia tenía un futuro prometedor.

Por lo tanto, la inversión les inspiraba mucha más confianza.

El grupo no fue avaro; entre cinco personas se repartieron el veinticinco por ciento.

Cecilia ya había dicho antes que ella solo quería el veinte por ciento.

Lorenzo Carrasco y Valentina Calvo también invirtieron un cinco por ciento cada uno.

A Enzo Ortega le quedó un cuarenta por ciento.

Todo porque su hermano mayor también había puesto un cinco por ciento.

Su otro hermano no quiso meterse, le dijo que si necesitaba dinero se lo pidiera, pero que él no quería acciones.

Damián Ortega iba a heredar el negocio familiar, así que no le importaba esa pequeña fracción.

Originalmente, Tatiana Ortega, la madre de Enzo, también había invertido, pero como Enzo era independiente, no quiso aceptarlo.

Así que le devolvió el dinero que ella le había prestado.

Ganar dinero para devolverlo; cuentas claras, incluso entre madre e hijo.

Tatiana tampoco se lo tomó a mal; sin contar la parte de la familia Ortega, ella misma había acumulado bastantes bienes, por lo que naturalmente no codiciaba el dinero de su hijo.

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