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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1422

Aunque Helena era una madre nefasta, sus hijos eran excelentes personas, y don Esteban sabía diferenciar muy bien entre quién merecía su apoyo y quién no.

Jaime había vivido toda su vida como un niño rico consentido; lo último que quería era ser expulsado de la familia.

La reunión de Fin de Año se había amargado por completo gracias a la actitud tóxica de Helena.

A pesar de todo, doña Mercedes la pasó bastante bien jugando a las cartas con las esposas de sus sobrinos.

Era una mujer de mente estrecha, pero en el fondo no tenía malas intenciones.

Tras el paso de ese año, Cecilia se había integrado por completo a la familia Ortega y se llevaba con sus tres primos como si fueran hermanos de sangre.

Cuando la velada terminó, acompañó a Agustín Sandoval hacia la salida.

Agustín se detuvo un momento para darle un consejo.

—Si Helena vuelve a intentar intimidarte usando su posición de mayor, no le tengas miedo.

—Nunca le he tenido miedo —aclaró Cecilia—. Si la tolero, es por respeto a mi abuelo.

Y también por Aurora y Davis.

—Prima Cecilia.

Después de despedir a Agustín, Cecilia se topó en la entrada con Marina Blancas, la nieta menor de la familia Blancas.

La primera vez que se habían visto, Marina había sido bastante arrogante y distante, tratándola con cierta superioridad.

Pero ahora, parecía tener una actitud mucho más amigable.

Incluso su primo, Hernán Blancas, se acercó a saludar a Cecilia por iniciativa propia.

—Marina, ¿necesitas algo? —preguntó Cecilia, sin saber si el encuentro era casualidad o la había estado buscando.

—Prima, vamos a salir a divertirnos un rato, ¿te gustaría venir?

—Solo somos mi hermano, mi hermana y yo; nos falta uno para el grupo.

Marina estaba aburrida, y como veía que su abuela no tenía intenciones de irse pronto, decidió invitarla a pasar el rato.

—¿A dónde van? —preguntó Cecilia con curiosidad—. ¿No van a invitar a nadie más?

—No, solo nosotros. Vamos a las afueras de la ciudad a encender fuegos artificiales —explicó Marina. En la zona urbana estaba prohibido, pero en las afueras no había problema.

Que Marina la invitara significaba que por fin la aceptaba como parte de la familia.

Por supuesto, no se atrevía a invitar a los mayores, como a Enzo Ortega.

Temía que a su primo Enzo no le interesara en lo absoluto.

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