Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1447

Aunque no pudiera seguir los pasos de su hermano y convertirse en forense, Martina estaba decidida a esforzarse al máximo para llegar a lo más alto de la medicina y estar cerca de los grandes líderes del país.

Cecilia se alegró genuinamente al ver que su amiga encontraba una motivación tan clara.

—Si te lo propones y te esfuerzas, sé que lo lograrás. Confío plenamente en ti —le dijo Cecilia con una sonrisa de apoyo.

Martina alzó la barbilla con determinación.

—¡Por supuesto que lo haré!

De pronto, una voz cortó su conversación.

—Cecilia, Martina, ¿de qué están hablando con tanto entusiasmo? Compartan el chiste para que toda la clase se ría.

El profesor ya las había mirado de reojo un par de veces, pero las dos estaban tan inmersas en su charla que no se dieron cuenta. Finalmente, él perdió la paciencia y las expuso frente a todos.

Ambas cruzaron una mirada de pánico; no esperaban ser el blanco del profesor.

—Disculpe, profesor. Estábamos hablando de nuestras metas profesionales para el futuro —respondió Cecilia, sin mentir.

El profesor, aún sin aflojar el semblante, insistió:

—Ah, ¿de verdad? ¿Y cuáles son esas grandes metas que las tienen tan emocionadas que no pueden prestar atención a la clase? Compártanlas con el resto de nosotros.

Martina se sintió ruborizar. No quería sonar arrogante, solo se había dejado llevar por el entusiasmo del momento.

—Quiero esforzarme estudiando para ser la mejor doctora... ¡Una tan buena que pueda atender a los altos líderes del país! —soltó Martina sin filtros.

Al escuchar eso, toda la clase estalló en murmullos y risas. La mayoría reía de buena fe, pero algunos pensaban que la chica estaba delirando.

¿Atender a los líderes del país? ¡El nivel de exigencia para eso era estratosférico! ¿Podría Martina alcanzar algo así en toda su vida? Los médicos que lograban ese honor eran eminencias nacionales, los mejores cirujanos y especialistas del momento, y aún entre ellos, pocos tenían acceso directo a ese círculo.

Durante el resto de la sesión, el par de compinches se dedicó a tomar apuntes impecables. Al sonar la campana, caminaron hacia la oficina con el corazón en la garganta.

Bueno, para ser más exactos, Cecilia caminaba con una calma imperturbable, mientras Martina sentía que iba al matadero. Cecilia no temía a los regaños, pero Martina, a pesar de ser una excelente estudiante, no era rebelde y siempre le había tenido un respeto reverencial a los profesores.

Al ver la cara de susto de Martina, el profesor sonrió con amabilidad.

—¿Qué pasa? ¿Ahora sí tienen miedo?

Martina, con rostro de circunstancias, se apresuró a pedir perdón antes de que la situación empeorara.

—Profesor, lo sentimos mucho. Le prometemos que no volveremos a distraernos en clase.

El profesor asintió, comprensivo.

—No se preocupen, ya están en la universidad. Son adultas y sé que tienen la capacidad de estudiar por su cuenta. Aunque hoy perdieran un poco el hilo de la clase, sé que no se quedarán atrás. Están aquí para construir las bases de su futuro profesional. A menos, claro, que provengan de familias millonarias y no planeen trabajar ni un solo día de su vida.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana