Kiera sentía un odio profundo hacia sí misma; ese había sido el mes más espantoso de toda su vida.
Después de eso, el miedo la paralizó por completo y jamás volvió a pensar en huir.
De no haberse topado con Cecilia y su prometido, no se habría atrevido ni a soñar con escapar nuevamente.
Pero ya que la oportunidad se había presentado, ¡Kiera no la iba a desperdiciar!
Una vez fuera del local, Agustín le preguntó a Cecilia si había notado algo extraño.
Era evidente que Kiera y su novio escondían algo oscuro.
Agustín se había dado cuenta de que Dante estaba actuando.
Hablaban de esforzarse por su futuro juntos, pero si Kiera había viajado tan lejos por amor, ¿por qué su mirada reflejaba terror en lugar de afecto cuando veía a su novio?
Cecilia asintió:
—Kiera me estaba pidiendo auxilio.
—Lo más seguro es que la tengan ahí en contra de su voluntad.
Una chica inocente que viaja tan lejos para conocer a su amor de internet, solo para encontrarse con un monstruo en lugar de su príncipe azul.
—La engañaron, ¿y no se le ocurrió ir a la policía? —A Agustín no le agradaba la gente con poca inteligencia.
Si esa chica no hubiera sido tan ingenua como para viajar sola tan lejos, nada de eso le habría pasado.
Incluso si te enamoras por internet, ninguna mujer debería viajar a la ciudad del hombre; ¿acaso no podía pedirle a él que fuera a visitarla primero?
Joven, inexperta y desesperada por amor. Agustín detestaba a las mujeres así.
Pero igual podía hacer una llamada a la policía.
Cecilia miró a Agustín y pensó que tal vez sufría de alergia a la estupidez ajena.
A ella tampoco le gustaban las chicas que tomaban decisiones tan tontas por amor, pero si estaba pidiendo ayuda en secreto, significaba que estaba bajo una coacción real.
Incluso su vida podría estar en peligro.
Kiera la había visto como su última esperanza, y Cecilia no solo quería salvarla, sino también asegurarse de que un malnacido como Dante pagara por lo que había hecho.
Agustín captó la intención de Cecilia casi al instante.
—Entonces avísale a tu primo, él sabrá qué hacer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana