Pero quien realmente estaba echando humo era Héctor, que vio impotente cómo Cecilia y los demás se subían al carro.
¡Cecilia de verdad se había largado con ese mocoso! ¡Es el colmo!
Josefina comentó con un tono venenoso: —¿Ese güerito no será el nuevo novio de Cecilia?
—¿Y vieron qué carro traía? Todo sucio, seguro también es de algún rancho.
Renata intervino: —No creo, Ceci apenas se fue de la casa de los Ortiz hace unos días, ¿cómo va a tener ganas de buscar novio?
—Seguro es algún amigo que ya conocía de antes.
Josefina se iluminó: —¡Exacto! A lo mejor ya andaban a escondidas desde antes y no decían nada por respeto a Ramiro.
Ramiro frunció el ceño al escuchar eso: —Josefina, no inventes.
—¿Cómo que invento? Cecilia nunca quería juntarse con nosotros, ¿quién sabe con qué clase de gente se llevaba?
—Pero bueno, aunque fuera su novio, no le llega ni a los talones a Ramiro. ¡Guácala con su carcacha!
Josefina lo repitió dos veces con la única intención de humillar a Cecilia.
Ella ya tenía planeado que, para su cumpleaños número dieciocho, ¡haría que sus papás le compraran un Panamera!
—Ese carro no parece ser ninguna chatarra —comentó uno de los juniors del grupo, aficionado a los autos.
—¿Cómo que no? Mira nada más, el lodo casi tapa los retrovisores. Si ni para lavar el carro tiene, ¡es un codo de primera!
Simón Merino no sabía si el dueño era codo o no, pero se dio cuenta de que ese vehículo se parecía mucho a eso que usaba el presidente de Barataria.
¡Era un Cadillac «La Bestia»!
«La Bestia» tiene la configuración más top del mercado: llantas antibalas, carrocería blindada y una suspensión de otro mundo.
Justo acababa de leer sobre él en una revista automotriz.
Ramiro, que también se las daba de conocedor, refutó por instinto: —Imposible. ¿Cómo va a ser «La Bestia»? ¡Esos ni siquiera se venden en el país!


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana