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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 689

—¡El futuro está en sus manos! ¡Impresionante!

Varios de los asistentes asintieron en señal de respeto.

La cirugía de Fabián Carrasco estaba bajo secreto de confidencialidad y no se podía divulgar.

Pero el choque de la carretera había estado en todas las noticias, así que ventilar esa historia no traía consecuencias.

Incluso el mejor talento corre el riesgo de pasar desapercibido si nadie lo menciona.

Y la situación de Cecilia encajaba perfectamente en esa descripción.

Hablar de sus logros previos era necesario para que todos reconocieran de lo que era capaz.

Ni siquiera el especialista amargado de antes pudo emitir una queja.

Ahora que habían aceptado a Cecilia, todos comenzaron a sopesar seriamente la estrategia que ella había planteado.

Resultaba que ambos planes, el de Cecilia y el de Paloma, eran totalmente válidos.

Al final, la elección del método recaería en las dos mujeres una vez que se pusieran de acuerdo.

Por el lado de la directiva, había una ligera inclinación por la propuesta de Paloma, simplemente porque la doctora Ruiz tenía años de experiencia encima, mientras que la idea de Cecilia se sentía como un riesgo muy grande para los presentes.

Sin embargo, la propia Paloma sentía que el enfoque de su nieta era muy superior.

Para cerrar el tema, el subdirector concluyó:

—Al final de cuentas, ustedes son las que van a entrar al quirófano, así que le dejamos a la doctora Ruiz y a Cecilia la última palabra.

Las opiniones de los demás eran puramente decorativas.

¿Quién iba a tener la insolencia de decirle a Paloma cómo operar?

Los otros médicos captaron la indirecta del subdirector e intercambiaron miradas incómodas.

No les quedaba de otra.

Tenían que obedecer.

La discusión se prolongó por media hora más hasta que Paloma se puso en pie.

—Elías, ¿quisieras apoyarnos en la cirugía de más al rato?

Paloma se dirigió a Elías porque él era el médico tratante de Héctor; invitarlo al quirófano demostraba el grado de confianza que la doctora tenía en él.

A Elías se le iluminó el rostro, sintiéndose profundamente halagado.

—¡Claro que sí!

Elías se palmeó el pecho, prometiendo hacerse cargo por completo de la comunicación con la familia.

A él no le incomodó para nada hacer el trabajo sucio.

Desde la óptica de Elías, ayudar a la doctora Ruiz en un momento apremiante era un verdadero honor.

Tomando la delantera con la versión final del plan médico, Elías fue en busca de Arturo e Ivana.

—Al ser parientes de la doctora Ruiz, doy por hecho que ustedes reconocen su impresionante historial médico y confían a ojos cerrados en su talento.

»A pesar de que Cecilia está joven, la doctora Ruiz fue quien la capacitó; si la doctora avala a Cecilia, entonces no cabe duda de sus virtudes.. Por otro lado, la señorita Cecilia ha participado en...

Luego Elías les contó lo del accidente en la carretera, que todavía andaba circulando en redes, y que, según los reportes, la pierna de ese herido tenía una hemorragia imposible de controlar.

Y que, de no haber sido por la oportuna intervención de Cecilia, ese hombre no tendría pierna hoy en día.

Arturo se quedó helado. No se le cruzaba por la cabeza que Cecilia hubiera sido quien acudió a socorrer al herido más grave de ese accidente en la carretera.

Aquella impresionante evolución profesional de la niña lo desubicó, y de inmediato, echó una mirada de irritación sobre Ivana.

Ivana le había prestado cero atención a Cecilia en el pasado.

Si tan solo no le hubiera hecho la vida imposible tras descubrir que no era su hija de sangre, tal vez hoy podrían haber construido algo parecido a una relación entre madre e hija.

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