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Clímax de oficina romance Capítulo 33

—Quítate de encima miserable bastardo asqueroso, no me toques —Catrina intentaba defenderse, pero no conseguía como bajarse a ese sucio de encima.

—Cállate, no te hagas la inocente si eres una puta barata.

El CEO se acomodó entre sus piernas, le había subido la falta hasta la cintura. Y como la ropa interior de catrina no existía debido a que Dorian se las tiro todas a la basura la castaña no llevaba ropa interior.

Pero ese día había llevado medias completas, y eso era lo único que le impedía que el desgraciado de Jorge pudiera tocarla.

—Eres una sucia, no llevas ropa interior, que sorpresa —sonríe con malicia mientras rompe la blusa que llevaba puesta.

—Noooo, maldito infeliz.

—Jorge detente, por favor…

Eliza grita, y ese momento siente una puntada en su vientre que la hace encorvarse por el dolor que estaba sintiendo. Se sujeta el vientre y muerde sus labios con fuerza.

Mientras que Jorge rompió el sostén de Catrina liberando sus tetas, de inmediato toma una y la aprieta con fuerza. La otra mano la condujo hasta las medias y comenzó a jalarla para romperlas.

En ese segundo, Catrina logro patear a su cuñado y quitárselo de encima. Ella se pone en pie cubriendo su pecho, pero este la sujeta de la pierna y se cae sobre la alfombra. La castaña queda de espaldas y es cuando siente el peso de Jorge sobre ella.

Sujeta su cabeza por la nuca y le impide que se ponga en pie.

—No iras a ninguna parte maldita, pagaras por el desprecio que me has hecho.

—Eres un cobarde, sucia infeliz —le grita.

En eso escucha la cremallera del pantalón de Jorge y sintió miedo. Su culo estaba expuesto, aun llevando medias, él podía romperlas fácilmente, y minutos después fue exactamente lo que hizo.

Rompió la liga de su culo dejándolo libre, al instante sintió la tibieza del pene de su cuñado. Su estómago se revolvió en ese momento y cerró los ojos.

—Follaremos rico, ya lo veras.

Y fue cuando ella sintió que su cuerpo fue liberado del peso de su cuñado, Catrina abre los ojos y hace amago de ponerse en pie. Cuando queda en un rincón sus ojos no daban crédito a lo que estaba viendo.

Dorian tenia sujeto a Jorge por la sópala de su saco y le estaba propinando una gran variedad de golpes en su cuerpo. Ella lo mira con ojos expectantes, estaba petrificada y muerta del miedo.

—Maldito —le dice Dorian lanzando su cuerpo en el suelo.

Jorge no se puso en pie de inmediato, se quedó de lado escupiendo sangre.

—¿Qué mierda haces en mi casa?

De pronto se pone en pie y arremete contra Dorian, sujetándolo por la cintura. Con aquel arrebato logro arrastrarlo unos pasos hacia atrás, pero el rubio era más fuerte y un poco más alto que Jorge.

Así que sujeto a Jorge por las costillas y lo detuvo, con la rodilla golpeo su pecho y luego levanto su rostro para golpear directo su nariz. Con ese golpe, el CEO cae el suelo inconsciente y expulsando mucha sangre por la nariz.

Dorian se asegura de que no se levantara primero y luego miró hacia atrás donde estaba Catrina con la ropa hecha girones y la falda hasta las cintura. Saber que ese idiota pretendía violarla le hacía hervir la sangre.

Después de descubrir que ella se había marchado de la casa no se lo pensó dos veces para seguirla a la casa de su hermana y exigirle una explicación. Pero al llegar a esa residencia y antes de poder tocar el timbre escucho gritos y luego como si alguien estuviera peleándose.

Por esa razón ingreso en la casa sin pedir permiso, y menos mal que lo hizo porque cuando vio a aquel tipo con su maldita polla afuera sujetando a Catrina a la fuerza y con intenciones de abusar de ella lo hizo convertirse en otra persona.

Aunque no estaba seguro hasta qué punto había llegado el idiota a su espalda, pero esperaba que no hubiera sido a tanto.

El CEO se aproximó a ella hasta arrodillarse ante la castaña.

—¿Estás bien? ¿Él te hizo daño? —se quita el saco al ver que sus tetas estaban a la vista, le pone el saco sobre los ojos mientras que ella lo ve —. Catrina…

Y es cuando ella se lanza sobre sus brazos y empieza a llorar, su llanto le preocupo mucho. Podía significar mucho a decir verdad.

—Necesito que me digas que paso.

—No me hizo nada, no logro llegar a nada porque llegaste.

Esa respuesta lo aliviaba mucho a decir verdad, la abraza con un poco más de fuerza.

—Lamento haber llegado tarde.

Y en medio de su abrazo ambos escucharon el grito de una mujer, la pareja miró a un lado notando que Eliza ya no podía aguantar más las contracciones.

—Por dios, ya estás de parto.

[…]

La angustia de esperar en la sala de espera era horrible, Catrina estaba muy nerviosa y llena de pánico por la salud de su hermana y su sobrina. Eliza tenía 8 meses de embarazo todavía le faltaba para tener a su bebé.

Aun llevaba el saco de Dorian puesto, no le había dado tiempo de cambiarse de ropa. Pero él no estaba a su lado, se encontraba en la casa de Jorge con la policía dando declaraciones de lo que había pasado. Imploraba al cielo porque el desgraciado ese se fundiera en la cárcel.

Junta sus manos y relame sus labios, mira al suelo y sigue esperando por noticias tanto de su hermana como de Dorian. Cuando de pronto alguien se sienta a su lado y ella da un respingo.

—¡Dorian!

—¿Y tu hermana?

—No lo sé, lo último que supe es que le tendrán que hacer una cesárea.

—Todo saldrá bien.

—¿Qué fue lo que paso con ese desgraciado?

—Se lo llevaron detenido, pero supongo que saldrá libre bajo fianza.

Ella vuelve la vista al frente, eso no era bueno, ese desgraciado iba a querer pelear la custodia de la niña.

—Tu hermana tiene las de ganar, no te preocupes por eso.

—No puedo asegurarlo, no tenemos dinero para pagar abogado. Ademas Jorge le ha robado todo a mi hermana y se casaron por bienes separados.

—Pueden disponer de mis abogados para que la defiendan, si el problema es por la niña ellos pueden demostrar que él no es buena persona. Dudo mucho que gane.

Catrina lo mira seriamente.

—¿Por qué harías eso? —Dorian la observa, ese era el momento indicado para decirle lo que sentía por ella.

—¿Familiares de la señora Hans? —pero los interrumpen.

—Soy yo —se pone en pie la castaña al ver al doctor.

—Su hermana y el bebé están en perfecto estado. Todo salió muy bien, pronto podrán verlas a ambas.

Catrina sonríe con alegría al saber que al menos todo había terminado bien. Sin embargo, la respuesta de Dorian seguía pendiente, pero si él no deseaba decir nada entonces lo mejor era no presionarlo a nada.

—Estará bien…

—Te lo he dicho.

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