Jorge gozaba metiéndole su polla a su secretaria mientras se resistía, la morena se rehusó a que la otra le chupara el coño, pero es que tenerlas a las dos de esa manera era sádico y excitante.
Y él sabía que su secretaria no tenía muchas opciones, puesto que el sospechaba fielmente que esa perra fue la que lo traiciono. Sin embargo hacerle creer que le creía le daba la ventaja de montarla las veces que le diera la gana.
Los lujos a los que ella estaba acostumbrada no se los podía pagar si dejaba de trabajar como su secretaria. No iba a renunciar así como así, el CEO cierra los ojos con fuerza y sujeta la cabeza la morena menor con una mano y con la otra la cintura de su secretaria.
Al mismo tiempo seguía penetrando el coño con bestialidad.
—¡Ahhh! Si, que rico coger con dos mujeres al mismo tiempo.
—Por favor, Jorge, termina esta porquería de una vez.
—Disfrútalo…
Aplana los labios al sentir que el orgasmo estaba próximo, luego muerde su labio inferior y baja un poco la mirada para ver su polla entrar y salir del coño mojado de su secretaria. Abre un poco más las piernas de ella y luego aparta a la otra mujer.
Sujeta ambos muslos de la morena y se afana a embestirla rápido, sus movimientos provocaba un sonido rico y delicioso para sus oídos, era tan erótico que lo enloqueció. Jorge consigue venirse dentro del coño de la morena con éxito.
Un poco sudoroso y algo agotado le saca la polla bañada en fluidos transparentes. Se aleja de su secretaria quien se pone en pie y empieza a acomodar su ropa.
—Esta fue la peor cogida del mundo, no pretendo volver a follar con esta mujer nunca más —espeta furiosa acomodando su ropa.
—Si no te gusta, deja en mi escritorio tu carta de renuncia. No me sirves si no estás dispuesta.
—No me contrataste para coger, si no para trabajar.
—Pero te gusta follar conmigo, y si te gusta tu trabajo harás tríos conmigo te guste o no.
La morena mira furiosa a su jefe, luego ve a la joven vistiéndose.
—¿Y quién demonios es esta? Es una niña.
—Ya es una mujer y muy ambiciosa para serte sincero.
La joven termina de vestirse y sale de la oficina corriendo. Su secretaria se le queda mirando mientras que Jorge observa sus tetas aun desnudas.
—No me digas que estás celosa, eso sí que sería estúpido de tu parte—ella lo ve muy seria.
—Por supuesto que no, no soy una idiota.
Se da la vuelta para encaminarse hasta la puerta, se sentía tan humillada y asqueada por como Jorge la utilizo. Fue asqueroso que se follara a esa mujer y luego se lo metiera a ella.
—Que maldito cerdo.
Se sienta en su escritorio, luego abre la gaveta de su escritorio viendo el sobre donde tenía las próximas fotos para su querida mujer. En esas lo pillo cogiendo con dos mujeres al mismo tiempo.
Ya había retirado las cámaras de la oficina de Jorge, con esas últimas pruebas tenía suficiente para terminar de joder el matrimonio de ese bastardo. Pero sabía que iba a tener que renunciar a su trabajo, Jorge no se iba a creer por siempre ese cuento de que ella no era la culpable.
Muerde sus labios y sospecha que si entrega esas fotografías ese mismo día ya no iba a poder volver al día siguiente.
—Mierda, por culpa de este maldito tendré que renunciar.
De igual forma si no se iba ese bastardo la iba a seguir usando de la manera más ruin y asquerosa posible. Primero empezaría así, y luego la obligaría hacer cosas que no quería hacer.
En ese momento recapacito sobre lo que paso, y pensó que él prácticamente había violado a esa joven incluso a ella misma.
[…]
Casi finalizando la tarde Eliza miraba por la ventana fijándose que el sujeto que su marido contrato para vigilarla se encontraba en la puerta, no saldría nunca de ese lugar. Luego baja la vista y nota que él llevaba un teléfono encima.
Eso le dio una idea, corrió hasta la cocina para tomar un sartén; el más fuerte que tuviera. Lo sujeta con fuerza mientras sujeta el mango con fuerza.
La castaña camina hasta la puerta y al ver por la ventana nota que el tipo no estaba, frunce la mirada, entonces, él aparece de la nada y ella se esconde. Él toca la puerta y Eliza se queda callada.
—Señora, le ha llegado un paquete.
< ¿Un paquete? ¿Sera de Catrina?>
Abre la puerta escondiendo la sartén, el hombre robusto le tiende el sobre amarillo. Uno que reconoció rápido, era idéntico al anterior que recibió con fotos de su marido siendo infiel. Frunce el ceño y siente miedo.
—¿Quién lo ha dejado?
—Un chiquillo…
Eliza muerde sus labios y asiente, luego nota que él hombre se da la vuelta y queda dándole la espalda. Ella traga saliva en seco y sin pensárselo mucho planta el sartén en la cabeza del sujeto con todas las fuerzas que su cuerpo le dio.
Ella se echa para atrás al ver que el guardia se desploma en el suelo, ella lo ve con ojos enormes. Respiraba con fuerza al creer que pudo haber matado a ese hombre, se agacha como puede y toma su pulso.
—¡Esta vivo! ¡Está vivo! Si, bien…
Lo toma por los brazos para meterlo dentro de la casa, toma su móvil y empieza a marcar el número de la oficina de su jefe. Pero el maldito aparato sonaba y nadie atendía.
—Mierda…
Marca el número de la casa, del mismo que su hermana la llamo varias veces.
[…]
Dorian se encontraba en su despacho esa noche, habían salido temprano del trabajo y en lo que llegaron a la casa se fue directo a su oficina. La noche anterior se vio obligado de tomar otra recámara y todo lo estaba haciendo para poner orden en su cabeza.
Pero eso no le sirvió de nada, Catrina estaba mucho muy metida en su cabeza. No lograba sacarla de sus pensamientos y eso generaba un problema puesto que lo estaba llevando a pensar en algo que lo angustiaba y a la vez lo inquietaba.
Baja la vista y ve su trago a medio tomar, era posible que ya no la estuviera viendo simplemente como un polvo más. Eso significaba que…
—¿Acaso ella me gusta? —esa pregunta lo hizo fruncir la mirada,
Toma la copa y bebe un trago, lo caliente del mismo lo hizo amusgar la nariz y fruncir los labios.
—¡Ay carajo! Esa mujer me gusta más de la cuenta, eso es lo que me está pasando. Y evitándola no conseguiré una mierda solo aumentare las ganas que tengo de follar con ella.
Furioso consigo mismo se pone en pie para ir a verla y hacerle saber lo que estaba pasando entre ellos dos, pero justo en ese momento el teléfono comenzó a sonar, hace amago de atender cuando alguien más desconecta.
Se extraña puesto que la única persona en esa casa aparte de él era Catrina. Descuelga el auricular sigilosamente y escucha la conversación del otro lado de la línea.
—¿Qué dices?
—Tienes que venir ahora mismo a mi casa, por favor, tienes que venir ahora mismo. No se cuanto más se va a demorar Jorge.
—Voy ya mismo.
La castaña cuelga la llamada y Dorian se queda analizando aquella rápida conversación. Arruga el ceño, no tenía sentido esa llamada. Era evidente que la que llamo fue Eliza, pero Dorian creyó que ellas estaban enojadas, sin embargo en esa llamada no lo parecían.
De pronto escucha un leve sonido en la parte de afuera, levanta la mirada, espero que Catrina le notificara sobre su salida, pero no lo hizo. La verdad es que salió muy silenciosamente.

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