Al día siguiente, Eliza preparaba un poco de café. Miraba la puerta del cuarto de su hermana y se preguntaba porque no se había levantado. Por lo general Catrina lo hacía muy temprano, se preguntó si estaba enferma o algo.
De la dos era la primera en estar en la cocina o cargando a su sobrina, la verdad es que se estaba comenzó a preocupar por ella.
[…]
—Dorian, espera… debo levantarme para… —pero sus palabras fueron calladas debido a que ese rubio pervertido comenzó a lamer su coño.
Pasaba su lengua por lo todo lo ancho del mismo, comenzaba desde su culo hasta coronar su clítoris. Ella estaba enloqueciendo con aquella chupada, él sabía muy bien como volverla loca.
Dorian sujeta los muslos de Catrina abriéndole más las piernas, ejerce presión su piel afincado las palmas de las manos sobre sus piernas. Ella estaba abierta de par en par, su coño era como una rosa cuando recién abre sus pétalos.
Sus labios inferiores y superiores se encontraban muy hinchados de tanto que se los estaba chupando, mordiendo y jalando. Con su lengua hacia círculos en el agujero palpitante de su vagina y en muchas ocasiones introducida la punta en su cavidad vaginal.
Penetraba su coño con su lengua al mismo tiempo que se aferraba a sus muslos dejando sus dedos marcados en la piel. Luego empezó a succionarle en el centro de hueco, aquellas succiones provocaban sonidos morbosos y húmedos.
Y mientras que él le comía el coño, la castaña cubría sus gemidos con la almohada. Su cuerpo estaba tan tenso, pero a la vez meneaba sus caderas yendo en la misma dirección de su lengua.
Hasta que él probó su fluido dulce y empalagoso, pero delicioso. Se inclinó un poco hacia adelante y empezó a lamer su vagina con intensidad hasta no dejar ni una sola gota de su semen.
Pasa la lengua en todo lo ancho de su ano y coño deleitándose con el sabor de su piel, cuando estuvo satisfecho se separa de ella y rápidamente llega a sus labios para besarla y hacerse saborear su propia esencia.
—¿Eso te ha gustado?
—Fue fantástico —responde sonriente.
En ese entonces, ella hace que el rubio se gire quedando ella sobre él. Catrina lo mira con ojos de gata en celo y empieza el descenso hasta llega a la polla del CEO, Dorian lleva las manos detrás de su cabeza mientras no le quita la mirada a la castaña.
Ella hace a un lado su cabello y se inclina hacia su polla, sus tetas rosaban sus piernas lo que lo encendía aún más. Catrina tomó la base su pene con fuerza y empezó a masturbarlo lentamente, de abajo hacia arriba.
Levanta la mirada y lo mira sonriente, sus ojos brillaban más de la cuenta y eso le gustaba al rubio. Luego la ve morder la parte inferior de su boca lo que lo lleva a la locura, él relame sus labios al divisar que ella descendía hasta su polla húmeda.
Saborea con la lengua la cabeza rosada de su pene limpiando cualquier fluido que de esta brotara, luego se mete la polla por completo en la boca hasta que lo pudo sentir en la garganta de la castaña.
Eso provoco que él cerrara los ojos y soltara el aliento, aprieta la mandíbula cuando Catrina comienza a succionarle la polla con fuerza. La tibieza de su boca era exquisita y la manera en que se lo estaba mamando era tan placentera que estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no correrse.
Muerde sus labios al escuchar esos sonidos eróticos producido por la mamada, que lo hace suspirar en voz alta. Más bien fue como un gemido, ella sabía cómo chuparle la polla a un hombre.
—Sigue así nena, que rico chupas mi polla.
Sujeta a la castaña por el cabello y con ello la obliga a bajar un poco más abajo, penetraba su boca hasta el fondo con sus movimientos de cadera. Catrina se tragaba toda su polla sin quejas y con esa lengua suya hacia maravillas.
Envolvía su pene de una forma tan bestial que lo hacía babearse, succionaba la punta de su cabeza con tantas ganas que él daba pequeños respingos. Sus gemidos eran tono bajo, pero le hacía saber a su amante que disfrutaba de la chupada que le estaba dando.
Dorian entre abre los labios al sentir que estaba próximo a correrse, abre un poco más las piernas mientras que Catrina chupaba con más fuerza, hasta que suelta un jadeo ronco al liberar su semen dentro de la boca de Catrina.
—Catrina —gime mientras eyacula en la boca de ella.
Sentía como ella saboreaba su pene con ganas, tragándose cada gota de semen y dejando limpia su polla. Cuando el bajo la vista, la visualizo lamiendo la cabeza rosada de su polla; ella abrió los ojos para verlo.
Luego se sube sobre su cuerpo y termina por besarlo.
—Ya necesito pararme, no me puedo quedar por más tiempo. Mi hermana ya debe estar despierta.
—¿Has pensado como voy a salir de este cuarto?
En ese instante el rostro de ella se contorsiono, se le había pasado eso por alto. Que Dorian amaneciera en el apartamento y en su cuarto daría que hablar. Si bueno, ya eran una pareja, pero le daba vergüenza con su hermana.
—¿Te preocupa que Eliza me vea saliendo de tu cuarto?
—Sospechara que los gritos de anoche se debían a que estábamos cogiendo.
—¿Y eso que? —responde sujetando sus nalgas con fuerza —. Yo no tengo problema por eso.
—Sera mejor que esperes aquí hasta que ella regrese al cuarto con la niña, luego de eso sale, ¿de acuerdo?
Dorian se lo pensó mucho, pero al final accedió.
[…]
—¿Te quedaste dormida? —pregunta Eliza al verla salir del cuarto hecha una mierda —. ¿Acaso peleaste con la cama o algo así?
—Claro que no, no digas tonterías.
—Estas hecha un asco, Catrina.
—No dormí muy bien.
Dorian sonríe mientras se viste, escuchaba claramente la conversación de las hermanas y negaba con las respuestas de Catrina. Ella lo estaba ocultando, como si eso fuera posible. Una vez listo, Dorian abre la puerta del cuarto.
—Pues tienes cara de que no has dormido nad…
Y es cuando Eliza calla sus palabras al ver a su jefe salir del cuarto de su hermana, se estaba poniendo el saco justo en ese instante.
—Buenos días, señorita Hans —saluda con una sonrisa perversa que la hizo tensarse.
—¡Señor Borges! —lo mira boquiabierta.
—Ya debo irme, su hermana le comentara sobre su situación con su esposo.
Dorian gira el rostro de Catrina y planta un beso en sus labios delante de Eliza, la castaña mayor estaba pálida por lo que él había hecho, hizo todo lo que ella le dijo que no hiciera y encima la besa delante de su hermana.
Cuando Dorian se va, Eliza con cara de asombro mira a su hermana.
—¿Qué demonios fue eso?
—Eliza…
—¿Estuvieron cogiendo desde ayer? Esos fueron los gritos que escuche ¿verdad que si? —Eliza asiente con cara de asombro.

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