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Clímax de oficina romance Capítulo 36

Catrina ya no lograba contenerse más, estaba demasiado excitada como para continuar reprimiendo las ganas de no acabar. La castaña se aferra del espaldar de la silla y menea más rápido sus caderas contra la polla de Dorian hasta que entre abre los labios y empieza a gemir.

Dorian cubre su boca para evitar que llamara la atención de su hermana, sujeta su cadera con fuerza y baja la mirada para ver como su polla entraba y salía del coño de ella. Catrina estaba muy lubricada por ende su pene entraba con mucha facilidad.

Ella empieza a gemir con insistencia dándole a entender que estaba obteniendo un orgasmo. Mantenía los ojos cerrados y el cuerpo tenso hasta que inclino la cabeza hacia atrás en gesto de que había terminado.

El CEO siguió moviendo la cadera de ella con su mano para alcanzar su propio placer y lo encuentra al cabo de unos segundos más de penetración. Acaba dentro de ella y luego tumba su rostro sobre las tetas de ella.

—Cada vez cogemos más rico —gime apretando su cuerpo contra él de ella.

—Tienes razón, pero no deberíamos de estar haciéndolo en cualquier parte de este apartamento. Mi hermana puede salir en cualquier momento y pillarnos en esto.

—En eso tienes mucha razón, y es por eso que he pensado en algo.

—¿En qué?

Catrina se separa un poco de Dorian, y aun con su pene palpitante dentro de su coño la castaña lo mira curiosa.

—Quiero que vivamos juntos, en mi casa, tú y yo…

Ella pestañea varias veces ante su propuesta, habían quedado que se volverían una pareja, pero no creyó que le propusiera vivir juntos. Bueno, tampoco es que era una proposición de matrimonio, solo vivirían juntos.

Quizás no era tan malo, les serviría para conocerse mejor.

—¿Qué me dices?

—¿Estás seguro de lo que me estás diciendo? —ella frunce el ceño.

—Completamente seguro, quiero que vivamos juntos en mi casa.

—¿Por qué quieres hacer eso? o sea, lo pregunto porque apenas comenzamos a salir…

—Porque quiero coger contigo sin que nadie nos esté molestando.

Él sonríe con malicia y ella lo imita. Luego niega y la castaña recibe un casto beso por parte de su amante.

—Tu manera de ser romántico es bastante ortodoxa.

Ella debía entender varias cosas de su amante; Dorian no era para nada romántico, eso estaba fuera de su personalidad, él demostraba ser sensible a través del sexo. Era un poco extraño, pero ya se estaba acostumbrando.

Por otro lado, era un hombre muy resistente y bastante fogoso. Le obsesionaba el sexo, si fuese por él cogería todo el día. Asumía que esa era una razón principal para llevársela a su casa, debía de estar preparada para satisfacer a ese hombre en todos los aspectos posibles.

—Sabes que eso no es lo mío. ¿Y bien? ¿Qué me dices?

—No quiero dejar a mi hermana sola con la niña, pero… —se muerde los labios y luego sonríe —. Sí, me quiero ir contigo.

Dorian sonríe mientras aprieta sus nalgas con fuerza.

—Debemos celebrarlo.

Contesta poniéndose en pie con ella encima, se encamina hasta la habitación de ella y se encierra en la misma.

—Nos vemos mañana mismo, ¿de acuerdo?

—Si —responde con un gemido, puesto que ya sabía lo que venía luego.

Dorian la despoja del resto de la ropa y la hace darse la vuelta, levanta un poco su culo y ella automáticamente se pone en posición de sumisa con los brazos extendidos hacia arriba. El rubio masajea su polla brotando fluidos blanquecinos por la cabeza de su pene.

Abre los muslos de la castaña para luego lamer cuatro de sus dedos los cuales fueron a parar al coño de Catrina, el contacto la hizo dar un respingo. El froto su coño un poco y luego tomo su pene por la base llevándolo hasta la vagina humedecida de su mujer.

Presiono la cabeza rosada y babosa contra los labios vaginales e hinchados de la Catrina y poco a poco se lo fue metiendo. Metía un poco la cabeza y luego se lo sacaba, se lo metía hasta la mitad y después se lo sacaba de nuevo.

Ella enfurecía cada vez que lo hacía, meneaba el culo para intentar provocarlo y conseguir que la penetrara hasta el fondo. Apretaba la almohada con fuerza mientras que él se divertía por verla sufrir de placer.

Hasta que se cansó y decidió meterle la polla por completo en una única embestida, ella se tensó y luego la escucho soltar el aire y relajar su cuerpo. Dorian sostuvo la curvatura de su culo y empezó a entrar y salir de ella de manera rápida, a veces pausada y otra muy lenta.

Catrina estaba hirviendo por dentro, estaba tan caliente que Dorian sentía que su polla se le estaba quemando, sin embargo no se detuvo y siguió penetrándola.

La castaña intentaba apaciguar los gemidos contra la almohada y de vez en cuando meneaba el culo en dirección a la pelvis de Dorian; luego hacia movimientos circulares consiguiendo darle vuelta a su polla con las paredes de su vagina.

—¡Ay, Catrina! Mierda que rico coges mujer…

Empieza azotar el culo de ella al sentir que estaba por eyacular, Dorian muerde sus labios toma el cabello de ella para envolverlo en su mano y empieza a jalar el mismo hacia atrás. Mientras la sujetaba de la cadera y con el agarre de su cabello la mantenía quieta para poder meterle la polla sin que esta se le saliera.

Continuaron en esa posición al menos por un rato más hasta que ambos llegaron al mismo tiempo, cuando el rubio acabo de exprimir su polla en el interior de ella se reclina contra el cuerpo de la castaña y empieza a lamer su espalda sudorosa hasta coronar su nuca y es cuando muerde su piel.

—¡Ahh! —se queja, pero más bien fue un quejido de placer.

—Sabes muy rico, ya no veo la hora de llevarte a casa y cogerte todos los días venideros.

—Eres un pervertido, estas obsesionado con el sexo —gruñe a duras penas ya que todo el peso de él está sobre ella.

—Obsesionado contigo querrás decir… tanto así que ya puedes sentir mi polla erecta de nuevo para metértela hasta lo más profundo de tu coño.

Ella sonríe con picardía.

—¿No me vas a dejar descansar?

—Estamos celebrando, ¿Quién quiere descansar?

—¡Mi vagina! Tienes una verga muy grande, no te creas que no me duele cuando lo quieres hacer muy seguido en un mismo día.

—¡Ya te acostumbraras!

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