—Hace más de 6 meses que Dorian te pidió que se casaran—Elisa mira la espalda de su hermana mientras la observa preparar un poco de café—. No me has pedido que te ayude con los preparativos y las veces que me he quedado en esta casa no he visto algún movimiento de la boda, hermana.
Catrina guarda silencio mientras que sirve un par de tazas con café.
—¿Acaso ha pasado algo? ¿cancelaron la boda? —Catrina se da la vuelta mostrando una leve sonrisa en sus labios.
—No, creo que no se ha cancelado.
Elisa se queda callada al mirar la expresión de angustia de su hermana, era evidente que las cosas no iban tan bien entre ella y Dorian.
—Catrina.
—Yo estoy igual que tu hermana, no sé lo que está pasando —toma asiento.
En eso escuchan que Ivone sonreír mientras que juega con una montaña de juguetes dentro de un enorme corral, ambas hermanas miran a la pequeña niña y suavizan la mirada.
—Desde que Dorian me pidió que nos casáramos las cosas se han enfriado un poco.
—¿Un poco? —Catrina levanta la mirada, rápidamente la baja para mirar el contenido de su taza—. Creo que ha sido bastante, ha pasado mucho tiempo, yo pensé que se casarían pronto.
La castaña niega un poco para luego beber un sorbo de su café.
—No creo que Dorian quiera casarse—Elisa agranda la mirada —. Me parece que eso es lo que está pasándole.
—Entonces, ¿Por qué te ha pedido matrimonio? —Catrina se encoje de hombros.
—Quizás pensó que era lo conveniente.
Elisa recapacita sobre el comportamiento de su ex jefe, nunca se mostró romántico, de hecho, jamás le conoció una novia con la que perdurara más de un mes o días. Su hermana ha sido la única mujer que ha aceptado para que estuviera a su lado.
—Creo que con que ya estemos viviendo juntos es bastante presión para él.
La hermana mayor no menciona una sola palabra, porque era justo lo que estaba pensando ella. Con que Catrina estuviera viviendo con él era más que suficiente para Dorian, él cambiaba de mujer muy rápido y ya con su hermana llevaba un buen tiempo.
—¿crees que no debes presionarlo más?
—No lo haré. Dorian no quiere casarse, y tampoco deseo que lo haga por presión.
Catrina alza la mirada mostrando una sonrisa tranquila, era como si estuviera resignada a que su pareja era de esa forma. A pesar del poco tiempo que llevaban juntos, su hermana comenzaba a entenderlo.
—No sé qué lo llevo a pedirme matrimonio, pero creo que ahora soy yo la que no quiere casarse, no de ese modo.
—Comprendo hermana, lo siento mucho, llevo más años conociendo a Dorian y bueno, yo…
—Si —ella asiente sonriente —. Conozco bien el estilo de vida que él llevaba antes, mujeriego, gozaba cada noche con una mujer diferente, ahora le toca hacerlo con una sola todo el tiempo, es un cambio drástico.
Ambas hermanas bajan la mirada.
Era la parte complicada de involucrarse con un mujeriego, quizás su forma de pensar nunca cambie, o puede que sí. Pero es una incertidumbre que Catrina llevaría por el resto de su vida.
[…]
Las puertas del ascensor se abren y por esta aparece una rubia de cabello rizados quien mira hacia todos lados hasta localizar a la secretaria de la recepción. Sonríe y camina con pasos firmes hacia la mujer que al escuchar sus pasos alza la vista.
—Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?
—Buenos días, tengo una reunión con el señor Borges—la secretaria la mira un segundo esperando que anuncie su nombre —. Me llamo Luna Risort.
—¡Oh! Si, el señor Borges la está esperando.
La secretaria se pone en pie para encaminarse hacia la oficina de su jefe seguido de la rubia.
—Señor Borges, la señorita Risort ya está aquí.
—Si claro, hazla pasar.
En eso Luna ingresa con una sonrisa radiante, al mirar a Dorian alza una ceja, hace a un lado su cabello y camina hasta su escritorio con pasos seductores.
—Señorita Risort —Dorian le tiende la mano y ella se la acepta rápido mientras que lo observa con una sonrisa maliciosa.
—Encantada de conocerlo, señor Borges. Y estoy muy entusiasmada de trabajar con usted.
—Me da mucho gusto saberlo, señorita Risort.

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