César se desabrochó los botones de su abrigo y, sin darle tiempo a levantarse del suelo, se le fue encima, dándole otro puñetazo en la cara. El impacto seco de los huesos al chocar resonó con nitidez.
A Alfredo se le ladeó la cabeza por el golpe y comenzó a sangrarle la nariz. Al ver que César levantaba el puño una vez más, escupió saliva sanguinolenta y se rio de forma aún más desquiciada.
—A ver, si tantos pantalones tienes, mátame a golpes de una vez.
La hostilidad en el fondo de los ojos de César bullía a tal grado que parecía querer desbordarse, sus nudillos dolieron por la fuerza con la que cerraba el puño antes de lanzar el siguiente golpe.
Sin embargo, esta vez el impacto no dio en la cara de Alfredo, sino en el piso, justo al lado de su oreja. Incluso se alcanzó a percibir la vibración del choque de sus huesos contra el suelo. Tenía los ojos inyectados en sangre por la furia, pero no había perdido la cordura por completo. Al verlo, Alfredo se burló con desprecio:
—Mírate nada más... ¿Qué más me puedes hacer ahora?
—No vales la pena como para que me manche las manos contigo.
La voz de César sonó tan fría como el hielo. Se puso de pie y miró desde lo alto a Alfredo, quien poco a poco se iba apoyando en el suelo para incorporarse.
—Ni a Zack ni a ti les tengo la menor consideración.
Alfredo se limpió el rastro de sangre de la boca y se levantó, tambaleándose.
—César, no cantes victoria antes de tiempo.
—Jefe...
Un joven llegó corriendo a toda prisa y se encontró de frente con semejante escena: Alfredo se retiraba del lugar con un aspecto completamente maltrecho, mientras que la mano de César estaba cubierta de una densa capa de sangre. El muchacho se adelantó de inmediato para revisarlo.
—Jefe, ¿qué le pasó en la mano?
—No es nada.
A César no le importaba en lo más mínimo su dolor. Se dio la vuelta hacia Celia y, al mismo tiempo, se quitó el abrigo con rapidez para cubrirla. Celia pudo notar que a él le temblaban las manos, haciendo un esfuerzo enorme por contener su furia.
—Pues... ella es... la señora, ¿verdad? —El joven se rascó la cabeza con una sonrisa—. Con razón tenía tanta prisa.
Celia recuperó la compostura y dirigió la mirada hacia el joven. Jamás lo había visto.
—¿Señora? No, ya nos divorciamos —lo contradijo.
La expresión del muchacho se volvió incómoda.
César le lanzó una mirada.
—¿Qué, tu mano es de hierro? ¿Acaso no te duele?
El entrecejo que César mantenía arrugado se relajó un poco. Al menos, lo que había dicho indicaba que ella se preocupaba por él.
—Claro que me duele, ¿me vas a curar?
Ella no pronunció palabra alguna, dio la vuelta y entró a la casa. Él no pudo evitar dejar escapar una sonrisa casi imperceptible. De pronto, reparó en el charco de vómito que estaba en el suelo. Arrugó la frente y volteó a verla.
Celia sacó el botiquín de un armario y le hizo una seña para que se sentara. Cuando él tomó asiento, ella comenzó a desinfectar la superficie de la herida con alcohol. César contempló la cara de Celia y habló con un tono apagado:
—Tú... ¿no me vas a preguntar nada?
¿No le preguntaba por qué quería divorciarse de ella? ¿Acaso no lo odiaba?
—No tengo nada que preguntar. —Celia no levantó la cabeza. Continuó limpiando la herida con total delicadeza mientras añadía—: Además, el divorcio nos viene bastante bien. Tienes tus propios asuntos en los que ocuparte y yo, lo mismo. Ya no hay necesidad de andar complaciendo al otro. Tú no te tienes que preocupar por mí y yo tampoco me tengo que preocupar por ti, qué bien, ¿no es así?
Él se inclinó hacia ella.
—¿De verdad piensas eso?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...