SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 25
Suspiro y me miro en el espejo por milésima vez, mis manos
estaban temblando con extremada rapidez. Mi corazón latía a mil por hora y no
podía controlar mi, respiración.
Sé que Ignacio esta allá afuera esperándome junto con todos
y tengo que admitir que tengo miedo de salir de esta habitación. Suspiro y
trato de pensar en las cosas buenas.
Mi vestido es hermoso, tengo que admitirlo. Mi padre y
Lizbeth me ayudaron a escogerlo y simplemente me encanta, creo que a Ignacio
también le gustará... Espero que le guste.
Mi maquillaje era algo natural, pero el sudor que mi piel
secretaba podía arruinarlo en cualquier momento. Me hecho aire con mi mano y
entonces veo una fotografía de Ignacio a mi lado, sonrío.
Él era la mejor parte de esto. Suspiro y escucho la puerta
ser levemente golpeada tres veces.
-Pase-murmuro y entonces mi padre
se introduce con una sonrisa.
Traía puesto un traje negro con camisa del mismo color, hago
un puchero y él me abraza con fuerza.
—Luces más que hermosa- este susurra
en mi oído para luego besar mi nuca.-
Ese hijo de puta si que tiene suerte. Pero más vale que
cuide de ti con su vida si quiere la suya- gruñe y yo suelto una pequeña risa.
Muerdo mi labio inferior y sollozo.
—Tengo miedo- admito, Ricardo acaricia mi rostro y me dedica
una leve sonrisa —. ¿Y si todo cambia después de hoy? ¿Y si Ignacio se
arrepiente? ¿Y si me pide que nos mudemos? ¿Y si salgo gorda en las fotos?-
pregunto en pánico y mi padre no evita reír levemente, mostrándome su dentadura
y enchinando sus ojos levemente.
Puedo notar como incluso sus ojos estaban un poco rojizos,
sonrío de
lado. Entonces yo comienzo a respirar
profundamente para así calmar mis
nervios y prepararme mentalmente para lo que estaba por
venir. Lizbeth entra a la habitación sin previo aviso y no evita chillar de
emoción.
—¡No puedo creerlo, no puedo creerlo, no puedo creerlo!-
exclama con emoción y mi risa no para-Estas a punto de casarte con el profesor Diaz
del cual esperas un bebé, luces caliente como el infierno, van a irse a una
luna de miel asombrosa porque el hombre es más rico que el puto Rico de Hannah
Montana y lo mejor de todo: ¡Yo seré tu dama de honor!- chilla y yo junto mis
labios en una línea firme tratando de ahogar mi risa la cual parecía no querer
parar, pero fallo-Dios, este
debe de ser el mejor día de tu vida.
Suspiro y pienso en sus palabras. El mejor día de mi vida.
Carajo, no lo sé, estoy tan nerviosa que ni siquiera puedo pensar con claridad.
Me miro en el espejo de nuevo y bufo. Si me veo gorda.
-Creo que es hora de que salgas- Ricardo susurra y yo abro
mis ojos como platos. Ni siquiera me había percatado de cuando Lizbeth había
salido de la habitación, Ricardo entrelaza nuestros brazos y yo suspiro—.
Estarás bien, pequeña. Pero
si te arrepientes, aunque sea de último
momento: yo tengo un departamento
en Rusia-bromea y yo ruedo mis ojos
con gracia.
Miro la puerta directamente, inhalo profundamente y exhalo
con fuerza.
-Al carajo, hagámoslo.
Entonces Ricardo abre la puerta y salimos de la habitación
para acercarnos a la entrada del jardín donde sería la ceremonia, Mis nervios
comienzan a aumentar cuando escucho la música de fondo, pero me sorprendo
cuando descubro que no es la que salía siempre en las películas, esta era más
tranquila y relajante lo cual agradezco.
Una vez abierta la puerta puedo ver
como a nuestro alrededor había alrededor de treinta
personas, sólo familiares y amigos más cercanos. Y la mejor imagen llega cuando
miro hacia enfrente: Ignacio
Estaba parado frente a mi con un traje
completamente blanco, su cabello bien
peinado y una gran sonrisa adornaba su rostro. Sus manos
jugaban con sus anillos y temblaban un poco. Supongo que no soy la única
nerviosa después de todo.
Ricardo y yo caminamos hasta llegar al altar, donde él besa
mi mejilla y pasa a su lugar, muerdo mi mejilla interior cuando Ignacio toma mi
mano y la entrelaza con la mía.
-Luces jodidamente perfecta- este dice
y yo inhalo fuertemente.
-T...tú..
Entonces el juez comienza a hablar,
yo dejo salir todo el aire que retenía y
Ignacio suelta mi mano. Ambos giramos
nuestros cuerpos hasta tenerlo de frente y tratamos de poner
atención a lo que dice.
Pero me resulta un poco imposible. De
pronto Niall se acerca a nosotros, saca dos cajas de anillos
las cuales deja en la mesa y nos sonríe
—Señor, puede decir sus votos a la novia – el juez dice de
pronto y yo abro mis ojos como platos. ¿Votos? Pensé que...
—S..sé que te dije que no tendríamos que hacer esto, pero no
pude controlarme a mi mismo, mucho menos cuando se trata de ti. Franchesca Welschsé que te he dicho esto más de mil
veces, pero también te he dicho que jamás me cansaré de decirlo. Hoy, frente a
toda la gente que amamos, personas que son tan importantes en nuestras vidas,
te digo que eres el amor de mi vida, lo que más quiero en este puto mundo. Eres
la única persona que ha logrado cambiar algo en mi, sacar lo bueno de mi
interior que pensé había desaparecido; mi calma en la tempestad, mi paz en la
guerra. Prometo poner tu felicidad antes que la mía, prometo amarte y
protegerte. Te amaré siempre, diga lo que diga, haga lo que haga, sufra
lo que sufra, duela lo que duela, sea como sea, de cerca o
de lejos, siempre te amaré. Prometo ayudarte, tratarte con ternura, darte la
atención que necesites, hablar cuando sea necesario y hacer lo que se necesite
por que seas la mujer más feliz del mundo a mi lado. En la salud y en la
enfermedad, en tus mejores y tus peores momentos. Por siempre y para siempre –
dice y da un paso hacia mi para luego tomar mi mano, enredando su meñique
junto al mío— Pinky promise-susurra.
Muerdo mi labio inferior, dejo que las
lágrimas caigan por mis mejillas y no
evito que la sonrisa que quería salir a la
luz lo haga.
No puedo creer que este apunto de casarme con este ser tan
jodidamente perfecto. Trago saliva y artículo un "te amo", a lo que Ignacio
responde con una sonrisa. Él toma el anillo que había comprado para mi, toma mi

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