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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 137

Claudia, por supuesto, no sabía que su primer encuentro no había sido en el cine.

Sino cuatro años atrás, cuando ella bailaba bajo la luz de un farol.

Fue solo un vistazo fugaz, pero desde entonces esa silueta se había metido en su corazón.

Cuando apareció Julieta y bailó esa misma pieza, él se alegró mucho.

Pensó que por fin la había encontrado.

Pero en realidad, poco tiempo después, descubrió que Julieta era una impostora.

Solo que para entonces, Julieta ya estaba en los Juegos Olímpicos.

Y él ya no podía cambiar nada.

Aquella silueta del pasado se convirtió en el mayor arrepentimiento en lo profundo de su ser.

Había pensado que esa sería la ilusión más hermosa de su vida.

Hasta que apareció Claudia.

Viendo la expresión seria de Javier, la cara de Claudia también se puso seria:

—Javier, no te gusto, solo me tienes lástima.

Javier mantuvo la calma:

—Sé distinguir muy bien entre la lástima y el gusto.

Frente a Javier, Claudia se ponía cada vez más nerviosa.

—Javier, estuve casada... digo, lo de Emilio y yo...

Javier sonrió de repente:

—¿Con tal de rechazarme, eres capaz de sacar el tema de Emilio?

Claudia empezó a balbucear.

Había olvidado que Javier era el único que sabía la verdad de su relación con Emilio.

Él sabía que la última vez rompió definitivamente con Emilio en la cafetería.

—Perdón, Javier...

Justo cuando Claudia estaba en pánico, sonó su celular.

Claudia contestó como si agarrara una tabla de salvación, sin siquiera mirar quién llamaba.

—Bueno, ¿quién habla?

Del otro lado se escuchó una voz tierna e infantil:

—Señorita Claudia, soy yo...

La voz sonaba débil, pero tranquila.

Claudia reconoció de inmediato que era Luis Salazar, el hijo de Emilio.

Claudia ya había escuchado su voz antes con la señora Zulema.

Capítulo 137 1

Capítulo 137 2

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