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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 218

Claudia dijo directamente:

—Si solo vino a platicar del pasado, no tengo tiempo.

—¡Claudia!

Mariana la detuvo.

—Te daré una gran suma de dinero. Toma a Luis, vete a Terraluz y desaparece de la vida de Emilio para siempre.

Claudia volvió a sentarse. Mariana continuó:

—No serás feliz con él. Si no te divorcias ahora, lo harán cuando Luis muera. Porque al verse el uno al otro, sentirán el dolor de haber perdido a su hijo. Cuanto más se amen, más profundo será el dolor.

Claudia apretó los puños, clavándose las uñas en la palma de la mano.

—Luis no se va a morir. Mi Luis no morirá.

—Deja de engañarte. A Luis probablemente solo le quedan unos meses de vida, ¿no?

Al hablar de Luis Salazar, Mariana no mostró ni una pizca de compasión o cariño; al contrario, en la comisura de sus labios había una imperceptible mueca de satisfacción.

Claudia estalló y golpeó la mesa con la palma de la mano.

—¡Luis no va a morir! ¡Lo vamos a curar!

—Mira, solo lo menciono y ya pierdes el control. Cuando llegue ese día, ¿estás segura de que no te volverás loca otra vez? Claudia, ya enloqueciste una vez. Torturaste a mi hijo hasta dejarlo irreconocible. ¿Piensas arrastrarlo al infierno de nuevo?

Mariana sentenció:

—Si de verdad lo amas, déjalo ir. No seas tan egoísta.

Claudia guardó silencio un par de segundos.

—Hablando de egoísmo, ¿existe alguien más egoísta que usted en este mundo?

Su tono se volvió mucho más calmado:

—No me voy a divorciar de Emilio, y mucho menos me voy a separar de él. Para mí, usted es usted y él es él. No voy a desquitarme con él por lo que usted hizo. Así que pierda cuidado: nosotros, como esposos, enfrentaremos juntos cualquier tormenta, pase lo que pase.

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