Claudia pensó en Dolores. Como reportera, a su amiga le encantaba coleccionar firmas de famosos. Además, era la hora del almuerzo, así que no interfería con el trabajo. Claudia aceptó.
En la oficina, Emilio miró el elegante recipiente de comida sobre su escritorio con el ceño fruncido.
—Señorita Espinoza, ¿qué significa esto?
Verónica se quitó las gafas de sol, revelando un rostro maquillado a la perfección.
—Estaba grabando un comercial cerca y probé una comida japonesa deliciosa. No sé por qué, pero quise compartirla con usted, señor Salazar.
Verónica lanzó el anzuelo directamente. Aunque era una estrella internacional y millonaria, al final del día trabajaba para el capital. La mejor forma de subir de nivel era casarse con un magnate. Y el hombre frente a ella tenía una presencia y un físico superiores. No era de extrañar que fuera el sueño de todas.
La reacción de Emilio fue gélida:
—Lo siento, no como pescado crudo.
Un rechazo directo. Pero Verónica no se rindió:
—No importa, sus postres también son excelentes, le aseguro que le van a encantar.
Emilio levantó la vista. Su mirada, fría y penetrante, hizo que el corazón de ella se saltara un latido, pero al mismo tiempo sintió un escalofrío.
—Señorita Espinoza, no tengo ningún interés en usted, así que no pierda su tiempo. Soy amigo de su agente y por eso acepté la cita de ayer, pero no me agradó que usted orquestara a los paparazzis. No quiero que eso se repita.
Verónica se sorprendió. Ni siquiera su agente sabía que ella había avisado a la prensa para generar rumores. Sin embargo, no se sintió avergonzada al ser descubierta.
Se arregló su cabello ondulado y se acercó al escritorio:
—Señor Salazar, con mi influencia, puedo hacer que Innovación sea una marca conocida en cada hogar y que las acciones del Grupo Salazar se vayan a las nubes. A cambio, yo obtengo más tráfico y recursos. Crear esta «pareja ideal» mediática es un ganar-ganar, ¿no cree?
Verónica pensó que si no podía seducirlo de inmediato, podía proponer una alianza. Una vez vinculada a este hombre, encontraría la forma de convertir la ficción en realidad.
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Los comentarios de los lectores sobre la novela: De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce