Al notar la reacción de Cecilia, Frida se apresuró a tomarle la manito.
Sintiendo el calor en la palma de Frida, el corazón de la niña se tranquilizó un poco.
Por su parte, Fabián soltó una carcajada irónica y miró a Belén.
—¿A buscarme?
—Sí, a ti —respondió Belén sin dudarlo.
Al escuchar la firmeza en su respuesta, la sonrisa de Fabián se desvaneció por completo.
—Pero ahora estoy ocupado —le dijo en un tono cortante.
Sin ningún reparo, Belén fue a sentarse en uno de los sofás de la sala.
—Entonces esperaré aquí hasta que te desocupes.
A Fabián parecía no agradarle en absoluto su presencia y le lanzó una mirada fría.
—Como quieras.
Una vez sentada, Belén comenzó a observar su entorno.
La Mansión Armonía ya no era la misma de antes.
Absolutamente nada en ese lugar le pertenecía ya, y todo lo que ella había decorado y elegido con tanto esmero, ahora le pertenecía a otra mujer.
Pensar en eso la llenó de amargura.
Había estado con Fabián durante tantos años y, al final, se iba sin recibir ni un solo centavo de compensación.
Tal vez era porque Belén estaba ahí, pero Fabián se mostró aún más atento jugando con Frida y Cecilia.
Debido a su actitud entusiasta, las dos parecían divertirse muchísimo y las risas no paraban.
Al ver la escena, Belén entendió que no iban a detenerse pronto.
En vez de quedarse ahí esperando en vano, bien podría recostarse y descansar.
En momentos así, cuanto más intentaba el otro desestabilizarla, más tranquila y fría debía mantenerse.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....