Tobías se cruzó de brazos y, con una amplia sonrisa, saludó a Fabián:
—Sr. Fabián, qué coincidencia. Ya es la segunda vez que nos cruzamos esta noche. Conducir tan distraído... ¿acaso el Sr. Fabián está de mal humor? Pero hablando en serio, debería tener más cuidado, la seguridad es primero.
Detrás de él, Mateo y Esteban reconocieron el auto de Fabián y, por instinto, siguieron a Tobías hasta el borde de la acera.
En cuanto Tobías terminó de hablar, Mateo se apresuró a añadir:
—Sr. Fabián, nuestro amigo tiene toda la razón. Lo dice por su propio bien. Si choca por ir distraído y usted se lastima, no pasa de ser un susto. Pero lleva a una belleza a su lado... si ella llegara a sufrir un rasguño, ¿qué va a hacer?
Al escucharlo, Esteban intervino rápidamente:
—Aunque mi especialidad son los litigios financieros, si hubiera ocurrido un accidente, como usted fue quien frenó de golpe por detrás, tendría la culpa total del choque. Es algo de lo que no podría librarse de ninguna manera. Pero se lo reitero, mi fuerte son los casos corporativos. Si algún día necesita representación legal, puede contactarme. Le haré un descuento simbólico.
Los tres hombres lanzaron puñalada tras puñalada con sus comentarios sarcásticos, pero Fabián lo escuchó todo sin inmutarse.
Incluso cuando la luz del semáforo cambió a verde, no arrancó el auto. En cambio, giró el rostro para observar al trío que estaba parado en la acera.
Ver a Tobías, Mateo y Esteban juntos le recordó demasiado a la dinámica que alguna vez tuvo con Lucas y Edgar.
Solo que ahora, el vínculo entre ellos tres se había hecho pedazos.
Al recordar a sus amigos, Fabián sintió una punzada de melancolía, pero frente a Tobías y los demás, soltó una carcajada fría y sentenció:
—Ocúpense de sus propios asuntos. No necesitamos que se preocupen por nosotros.
Dicho esto, subió la ventanilla, pisó el acelerador y el auto se alejó rápidamente de la intersección.
Observando cómo se perdía el Rolls-Royce negro en la distancia, Mateo no pudo evitar imitar el tono altanero de Fabián:
—'Ocúpense de sus propios asuntos. No necesitamos que se preocupen por nosotros'. ¿A quién quiere impresionar? Oigan, ¿de verdad cree que verse tan arrogante lo hace lucir genial?
Al notar la molestia de Mateo, Tobías trató de calmarlo con suavidad:
—Tranquilo, ¿para qué te enojas con él? ¿Acaso vale la pena?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....