Fabián se levantó y le dijo a Cecilia:
—Ven, sube conmigo un momento.
Cecilia miró de reojo a Frida y luego se puso de pie con resignación.
Al llegar al piso de arriba, vio que la puerta del estudio estaba abierta. Entró y encontró a Fabián de espaldas a la entrada.
Tras dudar un instante, Cecilia lo llamó en voz baja, casi a modo de prueba:
—Papá.
Fabián se dio la vuelta, le dedicó una sonrisa y luego se sentó frente a su escritorio.
—Siéntate tú también —le indicó.
La pequeña se trepó a la silla y se acomodó frente a él.
Al ver sus movimientos torpes y graciosos, Fabián no pudo evitar sonreír.
Una vez bien sentada, Cecilia lo miró fijamente y preguntó:
—Papá, ¿qué pasa?
Fabián lo pensó unos segundos antes de lanzar la pregunta:
—Si papá y la Srta. Frida se casaran, ¿te pondrías triste?
Al escuchar eso, a la niña se le iluminó el rostro con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡Me pondría súper feliz! ¿Por qué iba a estar triste? —se apresuró a responder.
—Pero, Cecilia, ¿y si en el futuro la Srta. Frida y yo tuviéramos nuestros propios hijos? —añadió Fabián.
Cecilia frunció el ceño, tomando la pregunta muy en serio. Lo pensó un momento y luego respondió:
—Si ustedes tienen sus propios hijos, ¿eso significa que dejarás de quererme?
—Para nada, papá siempre te va a querer —se apresuró a decir él.
Al escuchar esto, Cecilia sonrió aliviada.
—Entonces no hay problema. Cuando sus hijos crezcan, tendré a alguien más con quien jugar. Me hace muchísima ilusión.
Fabián extendió la mano para acariciarle la cabeza.
—¿Entonces estás de acuerdo con que papá se case con la Srta. Frida?
Cecilia asintió con entusiasmo.
—¡Claro que sí!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....