Las palabras de Fabián eran una amenaza velada.
Belén, al escucharlas, supo que estaba defendiendo a Frida.
Preocupada por que Hugo saliera perjudicado, se levantó y le dijo:
—Hugo, cambiemos de restaurante.
Fabián observó su reacción, sus fríos y arrogantes ojos se entrecerraron, estudiándolos.
En su mente, surgió una nueva sospecha.
«¿Será que Belén quiere el divorcio no por Tobías, sino por Hugo?».
Estos últimos días, no dejaba de darle vueltas a las razones de Belén para divorciarse, pero no lograba entender por quién lo hacía.
Hugo se levantó y su mirada fría se posó en Fabián.
—Ya que el señor Fabián dice que no es sobre un tema de investigación, con mayor razón no tengo por qué quedarme.
Dicho esto, tomó a Belén del brazo y la sacó del restaurante.
Frida, con los ojos enrojecidos, observó a Hugo marcharse.
No pudo evitar preguntarse: «¿Será que Hugo me odia por culpa de Belén?».
Pero, ¿cómo era posible?
Fabián se giró para ver a Frida. Sabía que se sentía humillada.
Le acarició la mejilla y le dijo con una ternura que la consentía:
—No te preocupes, yo me encargaré de ayudarte con tu tema de investigación.
Al oírlo, Frida se sintió aún más desdichada.
—Fabián, lo siento, soy muy tonta.
Fabián la abrazó y le dio suaves palmaditas en la espalda.
—¿Cómo crees? Eres muy inteligente.
Frida apoyó la cara en el pecho de Fabián y, poco a poco, se fue calmando.
***
Hugo eligió otro restaurante, esta vez de comida japonesa. Al sentarse, le pidió a Belén que ordenara.
Una vez que ordenó, Belén levantó la vista, preocupada, y le dijo a Hugo:
—Hugo, Frida es el tesoro de Fabián. No permitirá que nadie la lastime. Será mejor que…
—Belén —la interrumpió Hugo antes de que terminara—, yo solo veo a dos personas de dudosa moral. En cuanto a lo que dije, tengo la conciencia tranquila. El camino de la medicina no es para cualquiera.
Belén sabía que Hugo la estaba defendiendo, pero no podía evitar preocuparse por él.
Como si temiera lo que Belén pudiera decir, Hugo cambió de tema rápidamente.
—Prueba este pescado, dicen que está muy fresco.
—Gracias, Hugo —dijo Belén.
Después de cenar, caminaron un rato juntos antes de que Belén se fuera en su carro.
Cuando llegó a casa, vio que todavía era temprano, así que no pensó en llamar a Fabián.
Mientras veía videos, aunque había marcado que no le interesaba, le apareció el perfil de Frida.
Había subido un video corto en el que no se veía la cara de Fabián, solo de la cintura para abajo. Aunque tenía música de fondo, se podía escuchar la voz de Fabián diciendo:
—Sí, el tema de investigación para el doctorado.
—Exacto, lo necesito pronto.
No hacía falta que Frida lo presumiera; Belén sabía que Fabián estaría dispuesto a darlo todo por ella.
Aunque elegir un tema de doctorado era difícil, no era algo que solo Hugo supiera hacer.
Belén volvió a marcar que no le interesaba y, después de ver un par de videos más, recibió una llamada de Fabián.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....