Entrar Via

De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1008

Mateo guardó silencio un instante antes de responder:

—Sí, estoy al tanto. Efectivamente, hubo un problema.

Belén se apresuró a preguntar:

—¿Y su mamá? ¿La señora Gabriela lo sabe?

—Sí, también lo sabe —confirmó Mateo desde el otro lado de la línea.

Preocupada, Belén insistió:

—¿Y cómo está ella?

—Fui a verla. Como era de esperarse, tiene los ojos hinchados de tanto llorar.

Sintiendo una punzada de angustia, Belén murmuró:

—Entiendo.

Mateo notó la tristeza en su voz e intentó consolarla:

—No te preocupes tanto, cuñada. Tobías ha estado entre la vida y la muerte muchísimas veces y siempre sale adelante. Esto no es nada para él. Tienes que confiar.

Aunque él lo dijera con tanta seguridad, Belén seguía intranquila. Pero no quería molestarlo más, así que solo respondió:

—Sí.

Poco después, la llamada terminó.

Esa noche, Belén se la pasó durmiendo a ratos, incapaz de encontrar un descanso real.

Cuando empezaba a amanecer, escuchó ruidos en el primer piso.

Pensando que, de todas formas, ya no iba a poder dormir, decidió levantarse.

Al bajar, vio a Dolores atareada en la cocina y se acercó.

—Hola, cuñada.

Dolores se giró, sorprendida.

—¿Por qué madrugaste tanto?

Belén esbozó una pequeña sonrisa.

—No podía dormir, así que bajé a ver qué hacías.

Dolores estaba preparando el desayuno para Rosa, la sobrina de Belén.

Belén se asomó a ver. Estaba preparando masa, un proceso largo de amasar y dejar reposar.

Como no tenía cabeza para nada, no se ofreció a ayudar.

Dolores notó su desánimo y preguntó:

—¿Sigues preocupada?

Belén asintió, sin saber qué decir.

Capítulo 1008 1

Capítulo 1008 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida