Al salir de la habitación de Cecilia, Fabián vio que la luz del cuarto de huéspedes de al lado estaba encendida.
Sabía que Belén había subido.
Tras un momento de duda, decidió tocar a la puerta.
Aunque acababan de discutir abajo, sintió el impulso de hacerlo y lo hizo.
Belén abrió y, tras mirar a Fabián, se hizo a un lado.
—Pasa.
Fabián entró y recorrió la habitación con la mirada. Se dio cuenta de que Belén la había arreglado de manera impecable: estaba limpia y sencilla.
Aunque solo llevaba unos días allí, la había convertido en un lugar acogedor.
La escena le trajo recuerdos del pasado.
A Belén siempre le había gustado decorar con pequeños detalles, pero a él no le gustaba e incluso despreciaba que comprara cosas baratas.
Pensándolo ahora, ¿quizás había sido un desagradecido?
Belén cerró la puerta y se acercó a Fabián. Lo miró y dijo:
—Si vienes a echarme, no hace falta que digas nada. Me iré por mi cuenta.
De todos modos, no quería permanecer en la Mansión Armonía ni un segundo más.
Al oír sus palabras, Fabián se giró y le preguntó con cautela:
—¿Escuchaste lo que dijo Cecilia?
—¿Acaso importa? —replicó Belén con indiferencia.
—Importa.
Belén no respondió. Se quedó mirando a Fabián en silencio.
Tras una larga pausa, Fabián dijo en voz baja:
—No vine a echarte. Solo quería pedirte que me plancharas un par de prendas.
La petición sorprendió a Belén.
—En ese caso, le digo a Camila que lo haga.
Dicho esto, se dispuso a salir.
Pero al pasar junto a Fabián, él la sujetó del brazo.
Antes de salir, cerró la puerta de un portazo, una clara expresión de su furia.
De vuelta en su habitación, Fabián encendió un cigarro. Entre bocanadas de humo, sacó su celular y le envió un mensaje a Frida:
[¿Quieres que te acompañe al Valle de los Susurros?]
Vagamente, Fabián recordó que Frida había mencionado que volvería al Valle de los Susurros en Año Nuevo para visitar a su padre.
La respuesta de Frida no tardó en llegar:
[Ya no iré. Tengo otros planes para Año Nuevo.]
Fabián insistió:
[¿Pero no habías dicho que volverías en Año Nuevo?]
[Ya hablé con mi papá. Volveré más adelante] —explicó Frida.
Al leer el mensaje, Fabián dio una calada profunda al cigarro.
Fijó la vista en la pantalla, una extraña sensación crecía en su interior.
Era una mezcla de inquietud y amarga resignación…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....