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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 751

En el instante en que Tobías Galindo se apartó, el cuerpo de Belén Soler, por inercia, intentó pegarse al de él.

Tobías emanaba una especie de magnetismo, una atracción inexplicable que la hacía querer estar cerca sin poder evitarlo. No era solo el calor que desprendía, sino una fuerza que le brindaba una extraña sensación de seguridad.

Las manos de Belén, traicionando su voluntad, buscaron apoyarse en la cintura de Tobías. Su reacción era la prueba irrefutable de lo que sentía en ese momento.

Tenía la mirada perdida y los suaves gemidos que escapaban de sus labios tardaron varios segundos en cesar después de que él se retirara.

La voz de Tobías resonó en su oído. Lo escuchó llamarla «mi mujer». Aquello provocó una oleada de emociones en su interior; una parte de ella deseaba que se lo repitiera una y otra vez.

Cuando finalmente abrió los ojos, Belén se encontró con la mirada burlona de Tobías. La sonrisa en sus ojos era afilada como un cuchillo, cortándola con precisión quirúrgica.

En ese momento, desvió la mirada, presa del pánico, pero el rubor ya le había cubierto desde la raíz de las orejas hasta el cuello.

Tobías inclinó la cabeza, exhalando suavemente sobre el cuello de Belén y soltó con una risa leve:

—¿Te chiveaste?

El nerviosismo de Belén no pasó desapercibido para Tobías.

Al ver que no respondía, él le sujetó la barbilla y la obligó a mirarlo de frente.

Belén se vio forzada a cruzar miradas con él, pero apenas lo vio un instante antes de cerrar los ojos con fuerza.

Al ver su reacción, Tobías curvó los labios en una sonrisa.

No la obligó a abrir los ojos. En su lugar, bajó la cabeza y depositó un beso fugaz en sus labios, ligero como el aleteo de una mariposa.

Belén sintió la suavidad de los labios de Tobías e incluso pudo percibir su calor corporal. Una vez más, el pánico se apoderó de ella.

Pero esta vez abrió los ojos de inmediato y lo fulminó con la mirada.

—Tobías, ¿no tienes vergüenza? —le reclamó en voz baja mientras levantaba la mano para abofetearlo.

Sin embargo, antes de que su mano pudiera impactar en la mejilla de él, Tobías bajó el rostro y pegó su mejilla contra la palma de ella. Al mismo tiempo, levantó su propia mano para presionar la de Belén contra su cara.

Bajó la vista hacia ella, con una mirada tierna y sonriente.

—Mi amor, ¿de verdad te atreverías a pegarme?

Ese «mi amor» hizo que el corazón de Belén se acelerara sin control.

Capítulo 751 1

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